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20+ RECOMENDACIONES IMPERDIBLES MARGARITA 2023
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lunes, agosto 21, 2017
EL LANGAR DE SUMITO: UNA COCINA PARA SER MÁS VENEZOLANOS
Para cocinar bien tú tienes que repetir
Sumito
Estévez
Sumito Estévez por
primera vez tiene un restaurante propio. Y esto no es ni una infidencia ni un
descubrimiento. Lo ha dicho el propio cocinero en múltiples ocasiones, pues el
hecho de haber invertido futuro, capital y nombre en este su espacio
gastronómico es tener el compromiso no solo de aportar a la escena culinaria de
la isla de Margarita y el país, sino confirmarse así mismo la posibilidad de
ofrendar una propuesta creativa, honesta y venezolana, esa que ha venido
tejiendo y construyendo con el paso de sus lecturas, sabores, fracasos,
investigaciones, reflexiones y acercamiento. Porque en definitiva de todo eso
se nutre nuestra vida y más si de ti, el mundo gastronómico espera algo más que
un ceviche, una espuma de arena pampatareña o un vuelve a la vida vernáculo y
sanador.

ENTRE LA CHURUATA Y
EL LANGAR
LA COCINA DE LOS
AMIGOS

PLATOS Y SABORES
He visitado en
varias ocasiones este restaurant. Y lo he respirado en diversos eventos. El
Pique de Ajíes entre el chef Pedro Castillo, defendiendo el Ají Jobito y Edgar
Márquez, levantando la maravilla del Ají Margariteño, un menú a 7 tiempos
grandioso. Cena de Carlos Hernández Coll con sabores marabinos o la cena de
Héctor Romero, o la cena de los emprendedores margariteños o la cena de Juan
Carlos Sayalero o la cena del barro entre el propio Sumito y Nelson castro de
Mérida. Incluso el 2do Paseo de Letras y Sabores de Margarita Gastronómica tuvo
en el Langar la estación de arranque con un brunch que dejó emocionados a los
viandantes. Allí se han venido dando actividades culinarias de diversos actores
que han venido a dinamizar la escena gastronómica de la isla, desde la cual se
mira la insularidad, con sus ingredientes, productos y recetas, al tiempo que
atisbamos las propuestas que se expresan en las distintas ciudades del país.
Y lo que más se
aprecia aquí, es que varios componentes de la cocina del Langar de Sumito le
dan consistencia y agresividad a este discurso que explora y propone desde la
diversidad y lo nacional, desde lo tradicional margariteño o desde la
contemporaneidad que debe ser símbolo de lo actual y lo inmediato. Una cocina
“glocal”, como la da en llamar el locuaz chef Víctor Moreno en su propuesta
Moreno Caracas en la capital. Aquí presiden la mesa del laboratorio el chef Álvaro
Guzmán y Pedro Rubio, sub-directores de este fogón que se pasea por los sabores
de la isla mirando la contemporaneidad, así como en sala la polifacética y
carismática Marcela Jokin practica seducciones en los comensales. Es una parte
de un equipo, que Sumito y Silvia vienen construyendo y que en medio de los
avatares se hace estable, lo cual habla de la comodidad en esta experiencia.
Y en la evolución de
este carta, Sumito ha puesto empeño en presentar sus versiones y sus preocupaciones,
pero a modo de felicidad y bálsamo culinario. Que en el yantar uno consiga
consuelo, el mismo aliento que nos da maternalmente la sopita de pollo para el
alma.
De allí que cuando
pedimos el ceviche de remolacha y cítricos, esta lo peruano siempre que lo
traduzca un tres en uno vernáculo. O cuando cantamos alrededor de la parrilla,
aquí la conseguimos en el alboroto del carpaccio de parrilla que devuelve
memoria colectiva y nítida cordialidad venezolana. Cuando conseguimos la pesca
del día relleno y asado en hoja de plátano no es una postura saborear técnicas
ancestrales sino que es empujarnos a reconocernos en lo sencillo y lo nuestro.
La costilla de cerdo noble y a baja cocción con bbq de tamarindo (en la que
insisto e insisto cada vez que llego) o los linguinis con albóndigas que por
abundante ni el estómago de gigante Carlos García pudo con ella. O conseguimos
nuestra pasión avícola en el pollo campesino a la brasa de leña junto como hayamos
variedad de platos para consentirnos pero sobre todo para comer sabroso que es
a veces tan difícil en estos tiempos.


Y finalmente, el
bombón de piñonate, creación del chef Héctor Romero para la carta del
restaurante Mondeque donde hizo dupla con Sumito en una propuesta fresca,
dinámica, ligera y margariteña. En este caso, para Estévez es inmensamente
difícil separarse de este postre que contiene piñonate (dulce a base de
lechosa, azúcar y ralladura de naranja), queso de cabra y toping de merey. Un
cierre soberbio y nuestro para una propuesta con una correcta ambición de
trascendencia.
IDENTIDAD Y COCINA
Sé que Sumito asume
el riesgo de hacer cocina propia, sabrosa y nuestra. Repetir e insistir en que
guste y sea agradable. Que esta cocina sea nuestra y que no sea una postura.
Que no mienta. Que sea amable y que insista en hacerse querer. No por él, que
obviamente se utiliza a sí mismo para esos fines y eso está bien, porque es
honesto cuando lo difunde en sus redes sociales, sino que esta cocina no finge
para que le crean. Es autentica para que nos creamos a nosotros mismos que con
nuestros ingredientes, nuestras recetas y el desparpajo creativo tan
venezolano, sepamos hallarnos y ser nosotros mismos, construir identidad.
Comida para hacernos más venezolanos. Sumito ha asumido un gran reto, en los
momentos más difíciles de nuestro país. Y no ha escamoteado cuanto lo sufre y
cuánto lo perturba. A decir verdad, esta cocina de El Langar de Sumito, sigue
en evolución, y eso es alentador, porque no se detiene ni se conforma, sino que
se inventa y reinventa, reimagina sabores conocidos y platos probados y
aprobados. Cuando visitamos los comedores de otros cocineros me encanta
conseguir los sabores y trucos que se comparten, recetas que se imitan sin
empacho y con empatía. La cocina de Edgar Leal, Héctor Romero, Carlos García,
Víctor Moreno, Francisco Abenante y obviamente esta de Sumito, por nombrar algunos de los más
nombrados cocineros nacionales, comienzan a tener lenguaje común, una dialéctica
que los hace robustos y nuestros. Es la cocina venezolana que crece y permanece
allí, en sus cartas y su ADN. En el Langar de Sumito, es definitivo se hace
cocina para hacernos más venezolanos. Y yo se lo agradezco.
RESTAURANTE EL LANGAR DE SUMITO.
Langar, la casa de
todos. Cocina venezolana para reconfortar el alma.
Calle Larez con Calle El Dique. La
Asunción, Isla de Margarita.
Reservaciones: +58-414-0576299
Redes Sociales:
IG @ElLangardeSumito
TW @LangardeSumito
FB El Langar de Sumito
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1 comentario:
Gran crónica que valora el esfuerzo y la búsqueda de un cocinero que se ha encontrado hasta en la isla. El más mediático el más país. Un abrazo
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