BLOG DE FERNANDO ESCORCIA SOBRE GASTRONOMIA, MUSICA, ARQUITECTURA, IDEAS Y REFLEXION. JAZZ, CATAS Y CAFE. ISLA DE MARGARITA
20+ RECOMENDACIONES IMPERDIBLES MARGARITA 2023
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viernes, agosto 31, 2007
LA ISLA Y EL JARDIN DE ESCULTURAS QUE SE AVECINA (II)
Como resultado del 1er. Simposio Internacional de Escultura de la Isla de Margarita 2.007 (SIEIM 2007) tendremos un inusitado Parque de Esculturas que esta ubicado en los bandejones centrales de la isla de la Av. Luisa Cáceres de Arismendi en el sector que va desde Pampatar hasta el Sector Matasiete (y viceversa) en el Estado Nueva Esparta. En este simposio han confluido diversas propuestas y tendencias de la escultura nacional e internacional, trayendo los creadores sus apreciaciones e ideas en proyectos escultóricos que representen en estas piezas las características esenciales de sus propuestas. Y es que un simposio pretende intercambiar ligera y cordialmente pareceres acerca de un tema; debatiendo, compartiendo y discutiendo formatos, técnicas, materiales, colores, acabados y dimensiones. La escultura no solo como objeto de arte contemplativo, encerrado y enmarcado sino trascendiendo a la escala de la ciudad, del paisaje, tomando espacios que a veces le han sido ajenos, aun cuando precisamente la escultura sea campo en expansión, sea parque, sea paisaje y sea memoria colectiva.
De allí que el gran compromiso de la intervención urbana para la exposición abierta y dinámica de las 22 piezas que se han proyectado en este SIEIM 2007 no sea la colocación de las obras y su posterior olvido y degradación. He allí uno de los mayores compromisos. Estas piezas representan tambien una seña exacta de lo que somos y pensamos en este momento. Una particular impronta de lo que deseamos y de cómo entendemos este mundo de hoy. Una intervención urbana con piezas escultóricas de gran tamaño, ajustadas en la mayoría de los casos a la escala urbana de su entorno, la intermediación de lo exhibido y su paisaje, la imbricación del arte en la búsqueda de la reconstrucción de las conexiones urbanas perdidas y el tejido inter-urbano interrumpido con el paso de la avenida hacen mucho mas atractiva y responsable la actitud de diseño y decisión de implantación de las esculturas en esta arteria vial. La temática, los materiales, las dimensiones, los acabados y los colores, el viento, el sol, la altura y sus compañeros de viaje. Son muchos los factores que inciden en su ubicación. Para buscar lo mas cercano posible en la museografia vial que nos ayude a acertar en la ubicación mas adecuada de las obras. Riesgo y criterios, pero por encima de todo el sentido lúdico de la aceptación de los habitantes y que nos reconforta a saber por las primeras impresiones.
A ello agregaremos el paisajismo de la isla central que por impersonal y poco alcanzable debe permitir el disfrute de todas y cada una de las piezas sin enfrentar la naturaleza, sin agredirla. Del mismo modo que el mobiliario urbano, las caminerías, el estacionamiento y el paso peatonal posibles puedan brindar al usuario y al peatón, al habitante y al turista la hermosa posibilidad de tocar lo que es suyo, lo que el arte urbano le agrega y lo que cada artista quiso decirle con su pieza.
Ya la intervención del paisaje, la alteración afortunada del horizonte y del no-lugar como lo es el lleno de la avenida, la isla como tal, es tambien hurgar con acierto en el desprevenido y acostumbrado usuario de la vía. Incluso en la del apresurado peatón que intenta cruzar la avenida con arrojo y no poca suerte para conectar transversalmente los pueblos y caseríos que fueron desarmados con el paso de esta autopista si verificamos las altas velocidades que se desarrollan en ella.
En todo esto juega un factor importante la conexión que logre la población residente del entorno inmediato con el parque. Un parque que al ser pensado como proyecto amigable tambien entregará a estos habitantes un nuevo espacio con el valor artístico y turístico que lo presupuesta, al mismo tiempo significa una dinamización económica y cultural, un inusual intercambio social y hasta una fuente alterna de actividades comerciales de gran importancia en zonas de cierta depresión. De allí se activa la cultura popular que comienza a darles nombres curiosos a estas obras (La Grua, le llaman a una), sobrenombres simpáticos a los artistas y hasta escuchamos decir a un lugareño de tener ahora “una casa que vale millones porque la tengo frente a un museo, mijo”. Esta es la esencia que no puede perder este importante museo vial Parque de Esculturas 1er. Simposio Internacional de Esculturas Isla de Margarita 2.007. Y es el compromiso que entendemos todos quienes trabajamos en este proyecto aprendiendo entre otras cosas que en la ciudad, como en la vida, que una y la misma cosa son, el arte tiene el rol de reconstruir el paisaje inmediato de sus habitantes. Ojala lo logremos…
De allí que el gran compromiso de la intervención urbana para la exposición abierta y dinámica de las 22 piezas que se han proyectado en este SIEIM 2007 no sea la colocación de las obras y su posterior olvido y degradación. He allí uno de los mayores compromisos. Estas piezas representan tambien una seña exacta de lo que somos y pensamos en este momento. Una particular impronta de lo que deseamos y de cómo entendemos este mundo de hoy. Una intervención urbana con piezas escultóricas de gran tamaño, ajustadas en la mayoría de los casos a la escala urbana de su entorno, la intermediación de lo exhibido y su paisaje, la imbricación del arte en la búsqueda de la reconstrucción de las conexiones urbanas perdidas y el tejido inter-urbano interrumpido con el paso de la avenida hacen mucho mas atractiva y responsable la actitud de diseño y decisión de implantación de las esculturas en esta arteria vial. La temática, los materiales, las dimensiones, los acabados y los colores, el viento, el sol, la altura y sus compañeros de viaje. Son muchos los factores que inciden en su ubicación. Para buscar lo mas cercano posible en la museografia vial que nos ayude a acertar en la ubicación mas adecuada de las obras. Riesgo y criterios, pero por encima de todo el sentido lúdico de la aceptación de los habitantes y que nos reconforta a saber por las primeras impresiones.
A ello agregaremos el paisajismo de la isla central que por impersonal y poco alcanzable debe permitir el disfrute de todas y cada una de las piezas sin enfrentar la naturaleza, sin agredirla. Del mismo modo que el mobiliario urbano, las caminerías, el estacionamiento y el paso peatonal posibles puedan brindar al usuario y al peatón, al habitante y al turista la hermosa posibilidad de tocar lo que es suyo, lo que el arte urbano le agrega y lo que cada artista quiso decirle con su pieza.
Ya la intervención del paisaje, la alteración afortunada del horizonte y del no-lugar como lo es el lleno de la avenida, la isla como tal, es tambien hurgar con acierto en el desprevenido y acostumbrado usuario de la vía. Incluso en la del apresurado peatón que intenta cruzar la avenida con arrojo y no poca suerte para conectar transversalmente los pueblos y caseríos que fueron desarmados con el paso de esta autopista si verificamos las altas velocidades que se desarrollan en ella.
En todo esto juega un factor importante la conexión que logre la población residente del entorno inmediato con el parque. Un parque que al ser pensado como proyecto amigable tambien entregará a estos habitantes un nuevo espacio con el valor artístico y turístico que lo presupuesta, al mismo tiempo significa una dinamización económica y cultural, un inusual intercambio social y hasta una fuente alterna de actividades comerciales de gran importancia en zonas de cierta depresión. De allí se activa la cultura popular que comienza a darles nombres curiosos a estas obras (La Grua, le llaman a una), sobrenombres simpáticos a los artistas y hasta escuchamos decir a un lugareño de tener ahora “una casa que vale millones porque la tengo frente a un museo, mijo”. Esta es la esencia que no puede perder este importante museo vial Parque de Esculturas 1er. Simposio Internacional de Esculturas Isla de Margarita 2.007. Y es el compromiso que entendemos todos quienes trabajamos en este proyecto aprendiendo entre otras cosas que en la ciudad, como en la vida, que una y la misma cosa son, el arte tiene el rol de reconstruir el paisaje inmediato de sus habitantes. Ojala lo logremos…
miércoles, agosto 15, 2007
EL HABITANTE, LA CIUDAD Y EL JARDIN QUE SE AVECINA (I)
“En otro lugar no pongas tus esperanzas:
no hay barco para ti, no hay camino.
Al perder tu vida aquí, en este rinconcito,
Al perder tu vida aquí, en este rinconcito,
en toda la tierra la has destruido”.
Constantino Kavafis
Constantino Kavafis
Para los arquitectos modernistas integrar el arte a la arquitectura fue una de las líneas de diseño más importantes. Para otros, la relación intrínseca de la ciudad con el arte es parte de la sensibilización y humanización que debe aportar el tejido urbano al habitante. Una ciudad que vive de espaldas al ciudadano, al peatón, al habitante es una ciudad sin arraigo, sin pertenencias, sin apego. Una ciudad sin silencios, sin alegrías y sin paisaje. La Isla de Margarita y las ciudades que la componen ha ido creciendo a fuerza de impulsos espasmódicos que son el resultado de las explosiones económicas que se viven en el resto del país. Quienes aquí vivimos sufrimos por estos días los embates del boom constructivo regional.
Pero para querer una ciudad hay que caminarla, transitarla, introducirse en sus arterias, sufrirla y disfrutarla. Muchos dicen, Ungaretti lo decía, la ciudad es lo que su pueblo es. Pero entonces nuestra isla se nos niega al paso, al descampado al rito de recorrerla. Una ciudad arisca y esquiva para tomarla y conquistarla. Ardua al paso del verano incesante, el calor eterno de sus caldos. Y los creadores de la ciudad, urbanistas escasos o políticos malvenidos en urbanistas (cuando deciden) crean calles, corredores viales, avenidas y autopistas sin reparar en el tejido que la ciudad, el respiro de sus habitantes, el ritmo, el vacío. Vivimos en una ciudad que se le niega al peatón.
Sufrimos de una ciudad que en tramos esta desconectada entre si. Pensada para el automóvil y cada vez mas alejada del habitante. Una ciudad que extravía el contacto con el peatón, desencuentra el hombre con su paisaje, a no ser el contacto con el mar a modo de recreación y de disfrute del ocio, pero no del paisaje ni de su posibilidad de identificación intima. El peatón insular le es imposible caminar por su ciudad, le han sido negados los espacios para ello. No hemos sido amables en darle al peatón zonas de sombra para su disfrute, ni un mobiliario urbano que le pertenezca; un banco para el descanso oportuno, una sombra, una cesta para el desperdicio. Apenas unas paradas para el transporte público le han sido regaladas. El peatón margariteño no puede llegar a sus centros comerciales sin antes arriesgar su vida en ese pasaje lúdico ante al automóvil de las avenidas de alta velocidad que les rodean. ¿Por dónde camina el margariteño? ¿Cuáles los boulevares? ¿Dónde las caminerías? ¿Dónde las pérgolas, las protecciones, el pedazo de techo para guarecernos del inclemente sol?
Y por ello es importante que los gobernantes de turno, tomen la debida reflexión para entender que la ciudad hay que pensarla, planificarla, ayudar a construirla. Al habitante hay que recrearlo, oxigenarlo. En la ciudad hay que respetar los tiempos del habitante que es su vida, hay que proveerle de todos sus servicios. Ni siquiera podemos considerar que el habitante pueda tener sentido de pertenencia si entrado el Siglo XXI aun permanezca ausente el suministro confiable y permanente del agua potable, por ejemplo. Tan inexcusable como carecer de los restantes servicios e infraestructura que sostienen el funcionamiento de las ciudades contemporáneas.
Y con el arte también hemos sido mezquinos. No solo es la selección y colocación del arte embelleciendo la trama urbana. La Perla de Soto, felizmente restaurada solo puede ser disfrutada desde los veloces autos que le circundan. Los Arcos interrumpidos del maestro Cruz Diez, apenas insinúa una caminería para atravesarlos. Igual con Mateo Manaure o el terror que se enterró en el concreto que inmovilizo La Ronda de Narváez a un costado de la Plaza Bolívar de Porlamar.
En lo que respecta a nuestra ciudad, nos resulta muy difícil lograr el éxito en esta integración de las Artes y la Ciudad, si todas estas intervenciones no van acompañadas de proyectos profundos y consolidados dentro de un Plan Maestro para convertir definitivamente a la Ciudad en un lugar más vivo para vivir, antes que humano para sobrevivir... Vida, ciudad, arte y habitante integrados en una excelente oportunidad que será el museo vial Jardín de Esculturas del 1er. Simposium Internacional de Esculturas Margarita 2.007 que se esta levantando en la Avenida Luisa Cáceres de Arismendi.
lunes, julio 30, 2007
…Y LOS QUE SIEMPRE QUEDAN BIEN
Los avatares de vida citadina y relajada que nos ha llevado a disfrutar cada centímetro cuadrado de esta región insular, también nos ha llevado a patear calle y sentarnos en innumerables restaurantes. Desde aquellos de los que huimos sin esperar el servicio hasta los que luego de sentados lamentamos no colocarnos las gringotas para no ver lo desastroso de su decoración y servicio. Taguaras, chiringuitos, tarantines y recovecos en los cuales hemos rescatado muchas veces la pasión culinaria de nuestra cultura. También descubrimos verdaderos tesoros gastronómicos, reflejo de nuestra identidad y nuestra forma de ser y estar. Y así como nos hemos decepcionado en exquisitos y rimbombantes restaurantes de gran pompa y no menos glamour, en otros en los que el asqueroso olor a humo, fritanga y aceite barato se queda impregnado en nuestro olfato por encima de sus platos y su espantosa experiencia culinaria. Muchos de aquellos en los que como dice Alberto Soria, “las novias de los yuppies propietarios llevan la carta y los platos” por encima de los cheff o propietarios que se cuecen la piel y se curten las arrugas frente a los fogones con la misma pasión con la que se recibe a los comensales diarios y desaprensivos que rodamos por las calles de esta bella Isla de Margarita. Son estos restaurantes con orgullo y tradición que nos reciben y nos despiden con alegría, con el alimento que nos protege y la seguridad del apego que es lo único que nos salva. Comida con sabor a hogar o con tradición culinaria, cuento y anécdota. En la Av. 4 de Mayo en Porlamar encontramos a Byblos, una metamorfosis a través del tiempo que ha llevado a la mutación casi biológica de un minimarket de delicatesse en un sabroso comedor que obliga a compartir en colectivo los condumios, caldos, arroces, tabules, salsas y falafel de la rigurosa cocina libanesa. Su encanto no solo esta en su autoservicio o en la suerte de comedero provinciano que se origina en la distribución de las mesas. Quizás este en sus propietarios quienes ofrecen sus sonrisas del medio oriente o en el servicio siempre atento a complacer los deseos y caprichos del comensal. Ya no solo es participar en el saludo cordial con amigos y conocidos que tropezamos frecuentemente en Byblos. Encuentros que aprovechamos con las conversaciones pendientes y hasta los afectos trastocados por la azarosa vida urbana que comenzamos a padecer en la Isla. Es fundamentalmente en su fogón donde reside el lar, el calor de su cocina y la sabrosura de su sazón. Recetas familiares que han pervivido en el tiempo y sobrevivido a los embates de la migración y el refugio. Desde sus kibbes hasta sus cremas de yogurt, el intenso sabor del kafta, el honesto falafel y el hermoso arroz de almendras y pollo. Todos reunidos en una sola exhibición y de la cual puede escogerse sabores mas occidentales y criollos como el asado, el pollo al horno, el plátano horneado y hasta el regenerador hervido de pollo. Y si esto fuera poco al salir nos espera los frutos macerados y dulces de la atávica tradición árabe traídos directamente del medio oriente llevándonos en el paladar el intenso gusto de su cocina, sus sabores y su abrazadora cordialidad. Seducción suficiente para volver cualquier día de la semana.
En segundo término, nos referiremos al Restaurant El Rancho de Pablo en el Centro Sambil. Trayendo la sabiduría de su sede a orilla de playa en Bella Vista llega con creces el único restaurante auténticamente margariteño de este centro comercial nos ofrece el variado y marino sabor de la gastronomía insular. Se trata del insobornable sabor de la fosforera y del fresco tejido del verdadero pescado fresco. Una oferta inevitable que nos deja el sabor marino en sus platos y en nuestra boca la sapiencia de los fogones insulares. El pescado a la plancha que se hace bocado supremo; caldos, hervidos y asopados con intenso gusto local. Una decoración precisa y una atención honesta y ajustada a las características de nuestra isla: amable, llena de humor y algunas veces hasta pasada de cordial. Así nuestra gente, así su trato y hospitalidad, así mismo su cocina. Generosa y marcada de mar por todos sus bordes.
Y si esto fuera poco contemos el hermoso atardecer en la bahía de Manzanillo junto a “La Popular Rosenda”. De allí son demasiados los momentos que atesoramos en nuestra vida. Nuestra memoria se ha sabido impregnar de la cultura margariteña estando en sus mesas, abrazándonos a su gente y oliendo el tabaco de Rosenda al entrar o el salir. Llegar a su restaurante es también llegar a su casa. Rosenda no escatima su verbo a quien le sonríe. Rosenda no escatima en su cocina el sabor del mar. Félix y Cheché, dos simpáticos y eléctricos servidores que nos hacen felices nuestros atardeceres en esta hermosa bahía. Ahí aprendimos a saborear el pescado fresco a la plancha, a reconocer los enormes mejillones que deberían tener “denominación de origen manzanillero”. Hemos halado del tren de pesca al lado de los musculosos brazos de la tradición margariteña. Hemos sabido de sus frías aguas y disfrutado de las horas de solaz infantiles cuando salen los párvulos a jugar en su “patio” trasero. Y si a esto hay que sumarle algo mas recordaremos entonces que en el restaurante de Rosenda se respira la más exacta referencia de la margariteñidad. De esa que no solo habla del doblar las esquinas para indicar una dirección; del antier y del mañana como medidas de tiempo y donde el único culpable es el salitre. Al cerrar la tarde y caer el sol, Félix y Cheché agradecidos llevan las vísceras y restos de pescados a la mar. Ofrenda para agradecer lo que desprendidamente les entrega durante el día. Rosenda es también la sencillez, la humanidad y el sabor de su cocina que se recoge en sus platos, el calor de su pecho y el afecto en su abrazo recio. Definitivamente, en ese marco y esa escenografía, recalquemos que es el mejor pescado a la plancha de toda la Isla de Margarita. Así es la popular Rosenda.
Articulo publicado en la Revista Paladares Arte Gastronomico. Edicion # 7. Julio, 2.007
Isla de Margarita, Venezuela
martes, junio 19, 2007
EL SILENCIO DE LAS PERSONAS BUENAS
Todo proceso de polarización política ha generado también, en cualquier país en el que se presente, una tercera franja que identifica a quienes pretenden quedarse en la mitad o sencillamente permanecer al margen de la dialéctica ideológica. En nuestro caso, hemos visto en las últimas semanas varias actitudes que podrían acercarse a esta franja. Unos porque resienten de la actitud de la oposición, sus métodos y su dirigencia y por lo tanto prefieren hacerse a un lado y no participar activamente en la confrontación política. Otros lo hacen por temeridad, otros tantos por inocencia, algunos por conveniencia crematística y otros pretenden estar por encima del bien y del mal denunciando con ello tener una inmensa cobardía por no poder asumir su abierta posición a favor del gobierno. Los mas, y aquí mi posición critica, lo hacen por comodidad.
Cierto es que en medio de un proceso de cambios que se pretende implementar en el país, sin que todos estemos incluidos y sin que forme parte de un proyecto nacional sino de la imposición de un criterio personalista, arbitrario, militarista y autoritario aduciendo el apoyo electoral recibido en diversas contiendas, es cierto, no obstante haber evitado en lo sumo la explicación de los lineamientos esenciales y profundos de estos cambios a las grandes audiencias que le aplauden y le siguen voluntaria o impositivamente. En este arrebatamiento del orden se ha dejado de lado a un sector importante que siendo minoritario es a su vez, esa inmensa minoría que se encoje o se agiganta cada vez que el coloso levanta el puño o pisa duro el acelerador con su bota militar.
En esta oportunidad el atropello se dio sin ambages y sin cortapisas. El cierre de un canal aflora el juicio acerca de la libertad de expresión y la valoración que tiene el gobierno de la disidencia ideológica. Este régimen abiertamente autoritario también coloca el tema del acceso a la información y a las libertades como derecho inalienable en la misma bandeja en la que coloca el manejo de las arcas y reservas monetarias como si del menudo en un bolsillo se tratara.
En este sentido quienes callan por estos días (antes, durante o después) abren espacios para que prolifere la exclusión y se asienten quienes radicalmente entienden el país bajo sus particulares objetivos. Quienes se hacen a un lado también recrean la tolerancia de lo arbitrario para dar espacio a la supervivencia personal, de instituciones o experiencias privadas. Y abonan el campo de aquellos que creen que con autoritarismo y narcisismo puedan seguir creyéndose dueños absolutos de la verdad.
La omisión por comodidad es también un sinónimo de egoísmo, en tanto y en cuanto no sea la inocencia su marca, y aun cuando la temeridad y la coerción alimenten la posibilidad de permanecer absortos mientras el país se descose en radicalizaciones, protestas y el apaleamiento constante por la intolerancia. El peligroso filo de la mitad, riesgoso y cómodo también seduce a los inocentes.
Una vez escribió Martin Luther King: "...Tendremos que arrepentirnos en esta generación no simplemente por las palabras y acciones llenas de odio de las personas malas sino por el espantoso silencio de las personas buenas...". Y si aquí el actuar desde adentro es una forma de tomar partido; el silencio de las personas buenas no nos es permitido cuando están en juego valores esenciales e intrínsecos al ser humano. Aquí también son culpables quienes callan pues demuestran poca valentía, valentía que les sobra a quienes resistimos el uniforme verde y la franela roja soñando por un país que nos involucre a todos y nos comprometa en un proyecto verdaderamente nacional.
Cierto es que en medio de un proceso de cambios que se pretende implementar en el país, sin que todos estemos incluidos y sin que forme parte de un proyecto nacional sino de la imposición de un criterio personalista, arbitrario, militarista y autoritario aduciendo el apoyo electoral recibido en diversas contiendas, es cierto, no obstante haber evitado en lo sumo la explicación de los lineamientos esenciales y profundos de estos cambios a las grandes audiencias que le aplauden y le siguen voluntaria o impositivamente. En este arrebatamiento del orden se ha dejado de lado a un sector importante que siendo minoritario es a su vez, esa inmensa minoría que se encoje o se agiganta cada vez que el coloso levanta el puño o pisa duro el acelerador con su bota militar.
En esta oportunidad el atropello se dio sin ambages y sin cortapisas. El cierre de un canal aflora el juicio acerca de la libertad de expresión y la valoración que tiene el gobierno de la disidencia ideológica. Este régimen abiertamente autoritario también coloca el tema del acceso a la información y a las libertades como derecho inalienable en la misma bandeja en la que coloca el manejo de las arcas y reservas monetarias como si del menudo en un bolsillo se tratara.
En este sentido quienes callan por estos días (antes, durante o después) abren espacios para que prolifere la exclusión y se asienten quienes radicalmente entienden el país bajo sus particulares objetivos. Quienes se hacen a un lado también recrean la tolerancia de lo arbitrario para dar espacio a la supervivencia personal, de instituciones o experiencias privadas. Y abonan el campo de aquellos que creen que con autoritarismo y narcisismo puedan seguir creyéndose dueños absolutos de la verdad.
La omisión por comodidad es también un sinónimo de egoísmo, en tanto y en cuanto no sea la inocencia su marca, y aun cuando la temeridad y la coerción alimenten la posibilidad de permanecer absortos mientras el país se descose en radicalizaciones, protestas y el apaleamiento constante por la intolerancia. El peligroso filo de la mitad, riesgoso y cómodo también seduce a los inocentes.
Una vez escribió Martin Luther King: "...Tendremos que arrepentirnos en esta generación no simplemente por las palabras y acciones llenas de odio de las personas malas sino por el espantoso silencio de las personas buenas...". Y si aquí el actuar desde adentro es una forma de tomar partido; el silencio de las personas buenas no nos es permitido cuando están en juego valores esenciales e intrínsecos al ser humano. Aquí también son culpables quienes callan pues demuestran poca valentía, valentía que les sobra a quienes resistimos el uniforme verde y la franela roja soñando por un país que nos involucre a todos y nos comprometa en un proyecto verdaderamente nacional.
martes, mayo 29, 2007
LA PROTESTA Y EL CELULAR DE JACK BAUER
Si algo diferente nos ha dejado el proceso que estamos viviendo los venezolanos en los últimos años ha sido implantación de una nueva forma de amenazar, mandar y atornillarse al poder. Se trata también de la implantación de una nueva normalidad política. Un nuevo estilo de entender el hecho político basado en la manipulación de la información, el rígido manejo mediático, el empleo sostenido del músculo del poder aunado al exagerado emporio de petrodólares que llena los bolsillos del régimen y finalmente, un torniquete perenne a las instituciones fundamentales de la republica. Es el manejo de estos distintos planos que incide también en una nueva manera de hacer política, hacer oposición, hacer la protesta. Y es que hemos errado en varias oportunidades tratando de adivinar cómo se logra hacer efectiva nuestra disidencia, nuestra oposición a un sistema que, ya es evidente, nos tiene la bota represiva prensada al cuello. Luego de tantos pelones pasados ahora ofuscados e impotentes no sabemos cómo hacer efectivo este grito ahogado en contra del cierre de un canal de televisión, que representa en el fondo el cierre de un espacio de la disidencia para entregarlo a la visión sesgada del régimen. Hace un tiempo intentamos expresar nuestros desacuerdos con la cacerola, la bailoterapia, las vigilias, las antorchitas, el luto activo y otras sentimentaladas más. Todos enormes errores tácticos. Hoy por hoy adolecemos de una estrategia común, casi rodeados y sin alternativas hay que construir una nueva forma de oposición; creativa, inteligente y efectiva a un régimen que cada vez se parece mas a la extrema derecha, como siempre ocurre con aquellos gobiernos dirigidos por militares que siguen al pie de la letra los Principios nazis de Goebbel.
Sin embargo, algo hermoso ha surgido de esta nueva fase de la protesta de la oposición a la medida autoritaria y de abuso de poder en contra de nuestras libertades. La salida de los jóvenes de nuestro país, que han comenzado a reaccionar con las amenazas y atentados ciertos, efectivos y de hecho sobre nuestra vida democrática. Valiente y pacíficamente han puesto su vigoroso sentido de la valentía y el coraje cuando han visto que sus libertades inmediatas comienzan a ser tocadas por el gobierno nacional. Ya no aquellas advertencias nuestras a la violación de los conceptos abstractos de Libertad y Democracia. Mas bien ahora que sus espacios inmediatos, su vida cotidiana les resulta complicada de sobrellevar con un intruso que pretende mandar y entrometerse en sus días, sus estudios, su vestimenta, su recreación, su diversión, su celular, su rumba y amenaza con eliminar las toallas sanitarias, el tinte del cabello y hasta critica el carrito recibido al entrar en la universidad.
Confieso que soy desaprensivo a la hora de confiar en esas trilladas formas de protesta, (terciándonos cacerola, banderita, pito, celular, dos consignas fáciles y la indignación rodando en una lagrima) efectivas en otros tiempos para regimenes quizás menos militaristas que este que padecemos en la actualidad. Es difícil saber qué forma de protesta tenga más éxito contra un sistema represor y de extrema censura a la disidencia, con métodos perfeccionados y armas de última generación para reprimir a quien ose oponerse a sus decisiones.
Juro que dan ganas de ser optimista y mas aun cuando hace unos meses varios miles de jóvenes franceses pusieron en jaque al gobierno galo incinerando vehículos en Paris en medio de protestas por trabajo y estudio utilizando tan solo y de manera efectiva la mensajeria de textos de sus celulares como medio de comunicación de tácticas, ubicación y objetivos. Dan ganas de ser optimistas, mas cuando escuché decir a un joven en la manifestación del fin de semana “ojala tuviéramos el celular de Jack Bauer. Ahí si es verdad que estuvieran asustaos”. Por eso digo, los chamos son una vaina.
Isla de Margarita, 29 de Mayo. 2.007
lunes, mayo 14, 2007
EL INVENTO MEDIATICO
Desde que subrepticiamente apareciera en las pantallas de televisión el Teniente Coronel muchos han sido las transformaciones que el país ha vivido y ha sufrido. De aquel aventurero y lúdico asomo mediático le quedo no solo el gusto por la pantallería y la fama sino también la pasión por las luces, las cámaras y la acción… mucha acción.
A lo que hoy nos somete este Gran Hermano “colorao” es impresionante. Desde el manejo de grandes cadenas de radio y la red de emisoras comunitarias pasando por los canales oficiales gobierneros hasta los periódicos yuxtapuestos y arrejuntados al fervor comunicacional chavista Es una pasión por la pantalla enorme. Un desliz en la autoestima. Una foto gigante de la echonería más ramplona. Porque a todo esto debemos agregarle el gasto monumental en publicidad en prensa y en medios radioeléctricos, unido a los minutos que gracias a la Ley Resorte se le conceden al Estado pero que malbarata el gobierno. Una persecución en caliente por todos los espacios de nuestra vida.
No podemos dejar por fuera la pujante industria de la gigantografia, quizás la de mayor crecimiento en el país en los últimos anos. Solo basta salir unos días de paseo por el país y enumerar la cantidad de avisos, aficheras y pendones enormes que cuelgan y se levantan en carreteras, obras inconclusas o por iniciar, en los hoteles de las cumbres, en urbanizaciones fantasmas, edificios oficiales, estadios y peladeros de chivo. Y ahora descubrimos que en algunos países del continente también se ve este fenómeno persecutorio.
Pero es el afán de comunicarle al pueblo lo que es inentendible e inapreciable: la creación de un modelo para oprimirlo y explotarle vilmente, un proceso autoritario que incluye el robo de su espacio visual, de su libertad auditiva y audiovisual, que le birla a la gente la posibilidad de escoger libremente a quien quiere escuchar y a quien no. Ese es el hecho mediático de mayor trascendencia en los últimos años. Y trasciende no por el proyecto que se presenta, a todas luces atrasado y fuera de toda permanencia temporal. Trasciende por la utilización de los recursos comunicacionales de los cuales se aprovechó para destrozar una moribunda democracia plagada de partidos y lideres ahítos de real y hambrientos de pueblo. Esas mismas técnicas de publicidad, mercadeo, información o comunicación que tanto le ofenden cuando son usadas para rebatir sus ideas, criticar sus errores, denunciar sus abusos o cuando sencillamente llevan dentro la semilla de la disidencia.
Es este gobierno quien sepulta los medios, los pisotea y los apabulla en la misma forma en la que aprende que su imperio petro-asistente y cheque-mediático ha comprado los espacios radioeléctricos y visuales que nos persiguen a cualquier parte que vayamos. Este invento mediático del que parece no saber zafarse luego que ha tratado de ponerle la cascabel al león. No basta con las amenazas, los códigos penales reformados o las leyes habilitantes que disfracen o vistan al Rey desnudo. No existe la gigantografia que pueda tapar el sol de la verdad. Aunque nos cerquen tratando de apabullarnos con sus verdades existe la inmanejable libertad de conciencia.
Cuando se intenta cerrar un canal, estatizar un medio, crear una red de radioemisoras, amenazar y coercer un medio o inventarse un canal intergaláctico no se busca esparcir la verdad de los hechos o la razón, que de suyo, tenga la manida revolución. Lo que se busca es cerrar los espacios de la disidencia para que prevalezca una sola y chueca verdad. Este imperio cheque-neototalitario-chavista esta basado en un invento mediático. Apaguen el televisor para que vean.
A lo que hoy nos somete este Gran Hermano “colorao” es impresionante. Desde el manejo de grandes cadenas de radio y la red de emisoras comunitarias pasando por los canales oficiales gobierneros hasta los periódicos yuxtapuestos y arrejuntados al fervor comunicacional chavista Es una pasión por la pantalla enorme. Un desliz en la autoestima. Una foto gigante de la echonería más ramplona. Porque a todo esto debemos agregarle el gasto monumental en publicidad en prensa y en medios radioeléctricos, unido a los minutos que gracias a la Ley Resorte se le conceden al Estado pero que malbarata el gobierno. Una persecución en caliente por todos los espacios de nuestra vida.
No podemos dejar por fuera la pujante industria de la gigantografia, quizás la de mayor crecimiento en el país en los últimos anos. Solo basta salir unos días de paseo por el país y enumerar la cantidad de avisos, aficheras y pendones enormes que cuelgan y se levantan en carreteras, obras inconclusas o por iniciar, en los hoteles de las cumbres, en urbanizaciones fantasmas, edificios oficiales, estadios y peladeros de chivo. Y ahora descubrimos que en algunos países del continente también se ve este fenómeno persecutorio.
Pero es el afán de comunicarle al pueblo lo que es inentendible e inapreciable: la creación de un modelo para oprimirlo y explotarle vilmente, un proceso autoritario que incluye el robo de su espacio visual, de su libertad auditiva y audiovisual, que le birla a la gente la posibilidad de escoger libremente a quien quiere escuchar y a quien no. Ese es el hecho mediático de mayor trascendencia en los últimos años. Y trasciende no por el proyecto que se presenta, a todas luces atrasado y fuera de toda permanencia temporal. Trasciende por la utilización de los recursos comunicacionales de los cuales se aprovechó para destrozar una moribunda democracia plagada de partidos y lideres ahítos de real y hambrientos de pueblo. Esas mismas técnicas de publicidad, mercadeo, información o comunicación que tanto le ofenden cuando son usadas para rebatir sus ideas, criticar sus errores, denunciar sus abusos o cuando sencillamente llevan dentro la semilla de la disidencia.
Es este gobierno quien sepulta los medios, los pisotea y los apabulla en la misma forma en la que aprende que su imperio petro-asistente y cheque-mediático ha comprado los espacios radioeléctricos y visuales que nos persiguen a cualquier parte que vayamos. Este invento mediático del que parece no saber zafarse luego que ha tratado de ponerle la cascabel al león. No basta con las amenazas, los códigos penales reformados o las leyes habilitantes que disfracen o vistan al Rey desnudo. No existe la gigantografia que pueda tapar el sol de la verdad. Aunque nos cerquen tratando de apabullarnos con sus verdades existe la inmanejable libertad de conciencia.
Cuando se intenta cerrar un canal, estatizar un medio, crear una red de radioemisoras, amenazar y coercer un medio o inventarse un canal intergaláctico no se busca esparcir la verdad de los hechos o la razón, que de suyo, tenga la manida revolución. Lo que se busca es cerrar los espacios de la disidencia para que prevalezca una sola y chueca verdad. Este imperio cheque-neototalitario-chavista esta basado en un invento mediático. Apaguen el televisor para que vean.
miércoles, abril 25, 2007
El día que aquí…
A José Ignacio Cabruja
Removiendo en círculos un recién servido trago de güisqui escuché del Maestro Cabruja algunas sentencias que nos hace falta rememorar de vez en cuando. El Maestro, como le molestaba que le llamaran, nos decía, absortos en las etiquetas rojas del momento, nada que ver con las que hoy nos empegostan la vida, que los venezolanos somos deterministas para marcar fechas o eventos que puedan cambiar nuestras vidas. Nos la pasamos apostando por las grandes consecuencias, sin que ellas se produzcan nunca. Nos bebemos cajas de cervezas enteras mientras intentamos ponerle fecha final a nuestros devaneos o nuestras preocupaciones sin que el Armageddon llegue o se produzca. Intentamos verle la fecha de extinción a nuestros pesares o dolores, sólo para aliviarnos u olvidarnos de la realidad y esperar el paso indefectible del tiempo que nos salve o nos condene porque aquí nunca pasa nada.
No es difícil recordar aquellos días en los que, entre tragos y revelaciones, comenzamos a ponerle fecha a nuestro berenjenal. Así recordaba a los deterministas decir: “El día que aquí, a un presidente democrático se le alce un militarcito… bueno pues, se jodió la democracia”. Y aunque el tiempo nos está dando la razón por otros motivos, en aquel momento nada paso. “El día que aquí bajen los cerros y el pueblo se cobre lo que la democracia le ha negado… nos fregamos”. Y ya ven, no estamos ni bien ni mal sino todo lo contrario. Y seguimos: “el día que aquí, a un presidente electo lo saquen del poder constitucional y jurídicamente, este país va a ser otro…” Y claro, fue otro pero con el mismo desastre. Y por allí seguía elucubrando el insustituible Cabruja. Lástima que no tuvo la licencia de ver estos desastres de ahora.
Nos gustaría escucharlo opinar sobre nuestros tiempos. Por ejemplo, reflexionar sobre la fecha en la que un Presidente bote de la principal empresa del Estado y por televisión a 20 mil empleados. “Ese día lo tumban”, diría un determinista. Y bueno, casi… “El día que aquí, un Presidente se compre un avión de 85 millones de dólares y la gente ande pasando hambre, el pueblo lo sacara del poder”. O el día que a un Presidente el Alto Mando Militar le pida la renuncia por televisión, se acabo esta vaina. O cuando se nombre padrino de una promoción de la Academia Militar a Fidel Castro o se escriba “Patria, Socialismo o Muerte” en los cuarteles, bueno pues… ese día va a pasar una vaina en este país.
El día que aquí, le cierren el hipódromo, le prohíban las loterías, le quiten la caña y le cierren los casinos a la gente, te juro que ese día, aquí va a pasar algo. O cuando vaya la gente al mercado y no consiga mantequilla, huevos, carne o pollo… O el día que tengan que hacer colas para comprar quesos o su Harina P.A.N… ese día o cualquier otro este país dejará de ser pasivo y será otro…
Y henos aquí. En este bello país del día después de mañana. El país de los días finales. De la quema diaria de sus naves. Nos hundimos en excrementos pero con petrodólares en la cartera. Nos sumimos en una riqueza fácil y en lo maleable, lo acomodaticio. Somos incluso incrédulos de lo que nos pueda pasar. Nuestra esperanza eterna de que venga alguien y nos quite este mal de encima. Esperar, esperar. Nunca actuar. Es mejor cerrar los ojos y pensar que mejor esperemos un día. Ese hermoso día que despertemos de esta locura sin hacer nada, sin invertir nuestro esfuerzo y sacrificio, sin un herido, sin una gota derramada en el pavimento. Queremos, ansiamos ese día que aprendamos la lección y seamos felices todos juntos nuevamente. Ese día, seguro llegara. A lo mejor será el día en que un Gobierno autoritario y totalitario decida cerrar un canal de televisión por siempre. Ese puede ser el día, pero no creo. Yo, sinceramente no lo creo. Ese día, créanme que nunca llegara. Porque el día que aquí…
Articulo publicado en Diario Sol de Margarita.
Isla de Margarita, Venezuela 25 de Abril de 2007
jueves, abril 12, 2007
ANOTACIONES DE UN GASTRONAUTA / LOS QUE NUNCA TE HACEN QUEDAR MAL (I)
Uno en esta vida de gastronauta que nos ha tocado disfrutar se ha conseguido de todo. Muchas rarezas y hallazgos. Descubrimientos que uno los disfruta mientras puede, incluso hemos tenido que ocultar esos encuentros por temor a que con el paso inmediato del anonimato a la popularidad se les extravíen valores y aciertos que terminamos por desechar. Pequeños restaurantes a los que preferimos dejar detenidos en la memoria gastronómica y no volver a visitar. Otros que ni siquiera recomendamos por temor a que se rayen en medio de una apabullante horda de comensales que le hagan perder su humildad y hasta su generosidad. Hay sitios en el que a uno se le pone creativo el mesonero y a esos tampoco los vamos a recordar. Afortunadamente están los otros. Los restaurantes en los que usted se siente como en familia. En el que lo saludan con aprecio, conocen sus gustos y hasta el acompañante del whisky. Si la señora toma el batido con o sin azúcar. Esos restaurantes en los que uno además de ser reconocido también se come bien y sabroso. Esos son los restaurantes que nunca le hacen quedar mal. Hoy hablaremos de tres de ellos aca en la Isla de Margarita.En la Av. 4 de Mayo en Porlamar se encuentra el Restaurant El Remo, con mas de diez años, estable, honesto y sin pretensiones se convierte en una referencia del comer diario y ocasional. En él anida el espacio perfecto para las comidas “de trabajo”. Esas reuniones que desestresan y desentraban convenios, contratos, cobranzas y hasta malentendidos amorosos. El Remo muestra una conformación de servicio estable y cordial. Atentos a cada detalle se esmeran en conocer a cada uno de sus comensales, para brindarle la atención que usted espera en un sitio pequeño pero de gran rotación y asistencia. Quizás uno de los locales más exitosos de la Isla a decir por la consistente asiduidad de sus comensales que no le abandonan nunca buen síntoma de su valor y su nivel culinario. Su comida es exacta en su calidad, presentación y cantidad. Sin ínfulas ni pretensiones exageradas, en El Remo se come familiar y lusitano, es decir, en abundancia. Mi preferido los arroces españoles en cualquiera de sus presentaciones. Asopado marinera, paella o arroz marinera. Un especial, el sudado de colita de mero. No falla nunca.
En segundo término, nos referiremos al Restaurant Dolphins en la Av. Aldonza Manrique. En su menú se pasean las pastas, los pescados, los mariscos y las pizzas con una oferta sin pretensiones de gran gourmet pero efectivas y de buena estampa. Una decoración sencilla y modesta, despunta por su calidad y excelente atención. Buen sitio para la conversación y las transacciones. Excelente para disfrutar unos linguinis marinera o mar y monte. Aunque sufren de descanso dominical, se les abraza en la mesa el respeto por el comensal quien deja de ser un cliente para ser incluido en el mapa afectuoso de los amigos que le frecuentan recurrentemente. En Dolphins se complace a los que les visitan. Desde los gerentes de banco que desesperados buscan pizzas para la familia antes del cierre nocturno o al Pollo Brito con Mary Zagathian que les da por comer sancocho de gallina con vino tinto los sábados en la tarde. Allí se complace a todo el mundo, incluso a los que son de la familia.
Y por ultimo, reseñaremos una referencia margariteña: La Casa de Rubén al final de la Av. Santiago Mariño. Desde hace muchos años, Rubén Santiago se ha incrustado en nuestra tierra para desgajar el exuberante jugo de nuestra gastronomía insular. Rubén Santiago en su casa, su cocina y sus recetarios ha inventariado la cocina margariteña pero también a reinventado esa noción pluricultural que reposa en las mesas orientales. Curioso y bonachón, Rubén se ha convertido en el vigía de nuestro mestizaje culinario, producto de esa inusitada mezcla de culturas inmigrantes y tradiciones.
En su modesta y cálida Casa de Rubén se ha sembrado la semblanza del margariteño y la exclusiva característica de nuestros ingredientes. Nuestros peces, moluscos y mariscos se reservan para la frescura que nos inventa. El pastel de erizo o la ensalada de botuto dejan en quien las saborea la misteriosa salobridad de nuestra tierra. El pastel de chucho ensambla los sabores del pescado y el plátano. La crema de frutos marinos redimensiona la fosforera. El inenarrable asopado de mariscos margariteño deja boquiabierto al gourmet de mejor facha que se retuerce de exquisitez ante este plato. En su casa y en su cocina, se cuecen día a día las mejores formas del plato insular. En sus fogones arde la olla de nuestra identidad. Se funde el claro misterio de nuestro caribe y el sudor vertido en las tierras de la Nueva Cádiz. En Casa de Rubén se anida el jolgorio y la gloriosa jerga de nuestra gente. Se aglomera la fantasiosa y divertida anécdota de nuestro pueblo; la facilidad del verbo y la chanza; el reclamo y el cariñoso insulto que abraza nuestra cotidianidad.
Articulo publicado en revista Paladares Arte Gastronomico.
Edicion # 6. Abril, 2.007. Porlamar, Isla de Margarita
EL PAIS DE LOS FINGIDORES
Para nadie es un secreto que no hace falta ser venezolano para ver el proceso de lolificacion que se vive en nuestro país. Y no solo por la posibilidad del fondo municipal para financiar esta cirugía absolutamente plástica que se le ocurrió como una gran ideota (si, con “e”) a una concejala en nuestro estado para subir no solo el busto sino también la autoestima de las niñas de escasos recursos del Distrito Mariño. No solo busca escena, tarima, titulares y votos la concejala de marras. Con ello también intenta llegar a ese pueblo necesitado e inmensamente carente de líderes y ejemplos para entregarle como mejor mensaje la apariencia de la voluptuosidad para acercarlos a la fantasía de la prosperidad que solo se conseguirá con “un tipo de billete que te saque de este barrio, mijita”.
Y no terminamos de reponernos ante tamaño exabrupto cuando vemos la fabricación de fachadas falsas para elaborar un falso perfil urbano a los costados de la avenida Rómulo Betancourt en Porlamar. Exabrupto que no se redime a la búsqueda de una apariencia embellecida de la ciudad; por cierto, de esa parte de la ciudad olvidada, marginada y excluida de oportunidades, servicios y posibilidades. Bueno es decir también que es producto de un Estado que huye de sus obligaciones y de una estructura carente de medios para proveer los vínculos que adapten estas zonas al crecimiento urbano mismo que trae la ciudad.
De lo que se trata como en gran parte de las circunstancias que vivimos en nuestro país es del imperio de lo superfluo y las apariencias. En algo estamos de acuerdo: nos encanta una bella dama con sus hermosas y protuberantes partes mamarias que se desborden por el escote de la ajustada blusita. Y también nos gusta pintar nuestras fachadas cada diciembre ya no como sinónimo de crecimiento sino como simulación de prosperidad y estreno. Nos hemos vuelto eso, una simulación. No importa que no tengamos acaso una cama donde descansar, no perdemos tiempo en pensar en crecer, asegurar el techo y las pertenencias. Lo que importa es hacer creer. El venezolano es un fingidor. Fingimos hasta creer en quien nos desalienta y nos grita. Fingimos seguir a un líder que nos oprime y sacrificamos parte de nuestras libertades a cambio de un poco de esa inconmensurable torta de los petrodólares.
A aquella concejala poco le importó el índice de mujeres victimas del cáncer de mama y los altos costos de tratamiento. Incluso le importó nada la educación y la formación necesaria para que nuestras jóvenes crezcan alejadas de la explotación, la violencia domestica, el embarazo precoz y la prostitución. Poco le importó enseñarlas a crecer desde adentro, a financiar sus estudios o alentarlas a buscar el camino honesto del trabajo y la prosperidad. Es más importante la vía expedita de conseguir la autoestima superficial de la lolificacion y la siembra del silicón “para que seas alguien en la vida”.
Y si esto fuera poco, nos secaron la Semana Santa sin previo aviso. Algunos dicen que a este gobierno lo que le gusta es molestar. “Así, así, así es que se gobierna”. Todo esto demuestra una vez mas, que no solo carecemos de un estado que haga cumplir el estamento legal existente (de Transito, de Comercio, Civil y Penal). El tema es que sin explicaciones intentan matar el perro para acabar con la sarna. Coerciendo a quien esta ejerciendo la actividad legitima y legal del comercio y el servicio con tal de aparentar que vivimos felices y regresamos sanitos a casa mientras nuestras carreteras se tiñen de rojo -literalmente- temporada tras temporada en medio de esa vorágine que nos lleva a bebernos hasta el agua de las piscinas de Margarita. Fingir que estamos sobrios para salir bonitos en la fotografía de la prensa esta semana. Un país feliz: el país de los fingidores.
Y no terminamos de reponernos ante tamaño exabrupto cuando vemos la fabricación de fachadas falsas para elaborar un falso perfil urbano a los costados de la avenida Rómulo Betancourt en Porlamar. Exabrupto que no se redime a la búsqueda de una apariencia embellecida de la ciudad; por cierto, de esa parte de la ciudad olvidada, marginada y excluida de oportunidades, servicios y posibilidades. Bueno es decir también que es producto de un Estado que huye de sus obligaciones y de una estructura carente de medios para proveer los vínculos que adapten estas zonas al crecimiento urbano mismo que trae la ciudad.
De lo que se trata como en gran parte de las circunstancias que vivimos en nuestro país es del imperio de lo superfluo y las apariencias. En algo estamos de acuerdo: nos encanta una bella dama con sus hermosas y protuberantes partes mamarias que se desborden por el escote de la ajustada blusita. Y también nos gusta pintar nuestras fachadas cada diciembre ya no como sinónimo de crecimiento sino como simulación de prosperidad y estreno. Nos hemos vuelto eso, una simulación. No importa que no tengamos acaso una cama donde descansar, no perdemos tiempo en pensar en crecer, asegurar el techo y las pertenencias. Lo que importa es hacer creer. El venezolano es un fingidor. Fingimos hasta creer en quien nos desalienta y nos grita. Fingimos seguir a un líder que nos oprime y sacrificamos parte de nuestras libertades a cambio de un poco de esa inconmensurable torta de los petrodólares.
A aquella concejala poco le importó el índice de mujeres victimas del cáncer de mama y los altos costos de tratamiento. Incluso le importó nada la educación y la formación necesaria para que nuestras jóvenes crezcan alejadas de la explotación, la violencia domestica, el embarazo precoz y la prostitución. Poco le importó enseñarlas a crecer desde adentro, a financiar sus estudios o alentarlas a buscar el camino honesto del trabajo y la prosperidad. Es más importante la vía expedita de conseguir la autoestima superficial de la lolificacion y la siembra del silicón “para que seas alguien en la vida”.
Y si esto fuera poco, nos secaron la Semana Santa sin previo aviso. Algunos dicen que a este gobierno lo que le gusta es molestar. “Así, así, así es que se gobierna”. Todo esto demuestra una vez mas, que no solo carecemos de un estado que haga cumplir el estamento legal existente (de Transito, de Comercio, Civil y Penal). El tema es que sin explicaciones intentan matar el perro para acabar con la sarna. Coerciendo a quien esta ejerciendo la actividad legitima y legal del comercio y el servicio con tal de aparentar que vivimos felices y regresamos sanitos a casa mientras nuestras carreteras se tiñen de rojo -literalmente- temporada tras temporada en medio de esa vorágine que nos lleva a bebernos hasta el agua de las piscinas de Margarita. Fingir que estamos sobrios para salir bonitos en la fotografía de la prensa esta semana. Un país feliz: el país de los fingidores.
miércoles, febrero 21, 2007
EL PAIS DE LA NUCA TORCIDA
Desde hace unos años venimos apreciando cómo un país inventado y excluyente trata de ser superpuesto al otro que en la dialéctica le adversa. Un país que se supone debe incluirnos a todos se jacta de merecer el rechazo de una buena parte del otro país. Si esto fuera poco, en estos tiempos de suplantación de sistemas y esquemas ideológicos la superposición de un estado social-participativo sobre otro liberal-representativo no deja de lado ninguno de las áreas de desarrollo. De allí que en un mismo territorio vemos cómo se trata de construir a machetazos y trancazos una idea anacrónica y absolutamente pre-moderna de país sobre el otro que ya esta crecido, pero también es bueno decirlo, corroído y en muchos aspectos podrido. Ante un país que intentaba pisar firme en el nuevo siglo se afinca ese otro con la nuca torcida hacia la izquierda.
Si entonces entendemos que en un principio se pretendió fundar ese país de nuca torcida sobre la base de bancos dispendiosos, excluyentes y que pronto fueron a la quiebra (el del Pueblo Soberano y el de la Mujer); o sobre la base de Institutos y Universidades ideologizados y sin pensum (la Bolivariana); medios comunicacionales absorbidos por la tendencia reinante en el poder y que adolecen de los mismos errores que los medios tradicionales; o con las instituciones culturales que llevan adelante la acción de difusión y promoción del pensamiento y la expresión que gusta al caudillo y a sus adulantes. Como también sucede con los aspectos socioeconómicos (Mercal, Cooperativas y Misiones) operacionales, sesgados, absolutamente clientelares y dominados por el poder chavista. O las empresas estatales rendidas a los caprichos e intereses particulares de quienes detentan el poder, tal y como fue en un principio (PDVSA, CVG, SIDOR y demás). Todas, absolutamente todas empresas fallidas y fracasadas cuando menos, al borde del desastre económico a no ser por el sucedáneo que le permite la avalancha petrolera de los últimos años. Ya lo dijo hace unas semanas el Dr. D. F. Maza Zabala. Es hora que se vaya pidiendo un recibito al ejecutivo por todo el dinero del Fondem que para este 2.007 debe recaudar hasta $ 24.000 millones en total; casi el 66% de nuestras reservas internacionales. Dinero depositado en un fondo sin rendición de cuentas, sin control absoluto, manejado a discreción de solo dos personas y que a la postre viene siendo la caja chica que ha mantenido viviendo a nuestro país de las misiones, importando casi todo lo que necesitamos, sin producir lo que consumimos, todo a realazos sin mayores intenciones de proteger nuestros medios de producción nacionales, fuentes de trabajo estable y productivo.
Este año, nuestro Mande-Comandante recibió el año inventando unas nuevas formas de propiedad. Ya no aquella T.F.P. (Tercera Forma de Propiedad) de Matos Azocar. No. Ahora son cinco, entre las cuales existe una que se apropia a realazos y a capricho de los Medios de Producción, Comunicación, Legislativos y de Participación. Ya no un banco nuevo, tomemos uno ya instalado y eficiente (el mas grande del país), ya no un canal de televisión (uno de los de mayor tradición y mayor audiencia), ya no un periódico (compremos los de mayor circulación), ya no una empresa de telecomunicaciones (la mas grande del país, con la cual tomamos también todo el espectro de control comunicacional y de interconexión), ya no una empresa de servicios (sino todas las empresas de suministro eléctrico), ya no la “economía de puertos” sino las plantas de procesamiento de alimentos; ya no Mercal sino amenacemos a las cadenas de supermercados, abastos y frigoríficos. Ya no construir sino absorber lo bueno que existe para cagarse en la economía de mercado pero eso si, sin dejar de lado su carácter corporativo, liberal y descaradamente fracasado del socialismo practico a la cubana-venezolana. No se trata de crear, porque han sido unos fracasados. No se trata de crear, porque quien odia no puede ser libre y la creatividad se basa en la libertad. No se trata de dar la mayor suma de felicidad a su pueblo porque quien se ahoga en la rabia y el resentimiento no puede llamarse progresista. Se trata de coger pa’ la izquierda porque me da la gana, aunque tenga que torcerle la nuca a mas de uno. Porque si, porque lo dice el Mande-Comandante y los demás como borregos le bajan la cabeza, luego de torcer también su nuca. Claro, pa’ donde la tiene el caballo… y la morrocoya también.
Si entonces entendemos que en un principio se pretendió fundar ese país de nuca torcida sobre la base de bancos dispendiosos, excluyentes y que pronto fueron a la quiebra (el del Pueblo Soberano y el de la Mujer); o sobre la base de Institutos y Universidades ideologizados y sin pensum (la Bolivariana); medios comunicacionales absorbidos por la tendencia reinante en el poder y que adolecen de los mismos errores que los medios tradicionales; o con las instituciones culturales que llevan adelante la acción de difusión y promoción del pensamiento y la expresión que gusta al caudillo y a sus adulantes. Como también sucede con los aspectos socioeconómicos (Mercal, Cooperativas y Misiones) operacionales, sesgados, absolutamente clientelares y dominados por el poder chavista. O las empresas estatales rendidas a los caprichos e intereses particulares de quienes detentan el poder, tal y como fue en un principio (PDVSA, CVG, SIDOR y demás). Todas, absolutamente todas empresas fallidas y fracasadas cuando menos, al borde del desastre económico a no ser por el sucedáneo que le permite la avalancha petrolera de los últimos años. Ya lo dijo hace unas semanas el Dr. D. F. Maza Zabala. Es hora que se vaya pidiendo un recibito al ejecutivo por todo el dinero del Fondem que para este 2.007 debe recaudar hasta $ 24.000 millones en total; casi el 66% de nuestras reservas internacionales. Dinero depositado en un fondo sin rendición de cuentas, sin control absoluto, manejado a discreción de solo dos personas y que a la postre viene siendo la caja chica que ha mantenido viviendo a nuestro país de las misiones, importando casi todo lo que necesitamos, sin producir lo que consumimos, todo a realazos sin mayores intenciones de proteger nuestros medios de producción nacionales, fuentes de trabajo estable y productivo.
Este año, nuestro Mande-Comandante recibió el año inventando unas nuevas formas de propiedad. Ya no aquella T.F.P. (Tercera Forma de Propiedad) de Matos Azocar. No. Ahora son cinco, entre las cuales existe una que se apropia a realazos y a capricho de los Medios de Producción, Comunicación, Legislativos y de Participación. Ya no un banco nuevo, tomemos uno ya instalado y eficiente (el mas grande del país), ya no un canal de televisión (uno de los de mayor tradición y mayor audiencia), ya no un periódico (compremos los de mayor circulación), ya no una empresa de telecomunicaciones (la mas grande del país, con la cual tomamos también todo el espectro de control comunicacional y de interconexión), ya no una empresa de servicios (sino todas las empresas de suministro eléctrico), ya no la “economía de puertos” sino las plantas de procesamiento de alimentos; ya no Mercal sino amenacemos a las cadenas de supermercados, abastos y frigoríficos. Ya no construir sino absorber lo bueno que existe para cagarse en la economía de mercado pero eso si, sin dejar de lado su carácter corporativo, liberal y descaradamente fracasado del socialismo practico a la cubana-venezolana. No se trata de crear, porque han sido unos fracasados. No se trata de crear, porque quien odia no puede ser libre y la creatividad se basa en la libertad. No se trata de dar la mayor suma de felicidad a su pueblo porque quien se ahoga en la rabia y el resentimiento no puede llamarse progresista. Se trata de coger pa’ la izquierda porque me da la gana, aunque tenga que torcerle la nuca a mas de uno. Porque si, porque lo dice el Mande-Comandante y los demás como borregos le bajan la cabeza, luego de torcer también su nuca. Claro, pa’ donde la tiene el caballo… y la morrocoya también.
miércoles, febrero 07, 2007
LA BIFURCACION DE LOS EXTREMOS O EL EXTERMINIO DE LO OPUESTO
Los grandes temores del hombre siempre han sido sus odios. Aquello que odiamos termina por parecerse a nosotros. O incluso, cuando avanzamos hacia nosotros mismos nos parecemos a eso que odiamos. Las referencias históricas son innumerables. El asunto es que de los extremos también se estiran las posibilidades para amarrar los cabos. De allí que el Nacionalismo de derecha se parezca tanto al Socialismo del Siglo XXI, si es que este ultimo logra diferenciarse del socialismo práctico del siglo pasado.
Sin hurgar en las gavetas desvencijadas de la historia, recordamos aquellas voces de protesta por las atrocidades y arbitrariedades cometidas por la extrema izquierda y los bloques ideológicos que coparon la escena hasta finales siglo XX. Para nadie es un secreto el atrevimiento que fue descubrir ideas contrarias a las líneas emanadas del Partido Único como consecuencia inexorable y clara de la búsqueda de la Dictadura del Proletariado. Esta concentración de poder en un mismo partido o en su líder convirtió aquel socialismo redentor en una bifurcación inexcusable hacia el totalitarismo unipersonal que pretendió ser el intérprete de su pueblo y sus necesidades. De allí a los abusos por el envilecimiento en la acumulación de poder y la búsqueda irrestricta de su perpetuación como resultado de la adulación y el baño ególatra de popularidad, vanidad y devoción solo hubo unos pocos calendarios.
Qué diferencia cuando hablábamos y admirábamos a Vlahac Havel y a Olof Palme, a Lech Wallesa y a Nelson Mandela. Qué diferencia cuando estos y otros tantos lideres mas nos hablaban de libertad y justicia social. De reivindicación y redención humanas. Cuantos sueños elaboramos pensando en un socialismo democrático y de avanzada.
Hoy algunos atribulados, embebidos y ensoñados dirigentes se toman esta falsa revolución con el barbitúrico del poder para hablarnos de “dictadura democrática” o “dictadura social”. Pero lo interesante es que habiendo vivido el odio por todo lo que signifique militarismo o vientos policiales terminen adorando un mezclote de autoritarismo militarista fascista con un chorrito de revanchismo social y personal antes que sensibilidad humana. De ahí, me asombra ver a algunos que escuché aborreciendo la estructura militar en todas sus vertientes terminan aprendiendo a cuadrársele al Comandante (y hasta lo hacen con devoción), unos humoristas obvian su impulso ancestral de criticar el poder (sin prurito por su pasado), otros socialistas adoran nuevamente al partido único (siendo disidentes enfermizos) y “altos personeros del gobierno”, victimas de las atrocidades de la policía política, acaban de porta-medallas de ocasión dirigiendo el Plan de Policía Nacional, estructura infaltable en todo proceso de exterminio de la disidencia democrática venezolana. Los odios se juntan al final del camino. Los extremos se tocan. Los caminos se bifurcan para encontrarse nuevamente. Para hacer el nudo de la horca se necesitan los dos extremos de la soga. Todo autoritarismo nace de lo que mas odia: el exterminio de su opuesto.
Sin hurgar en las gavetas desvencijadas de la historia, recordamos aquellas voces de protesta por las atrocidades y arbitrariedades cometidas por la extrema izquierda y los bloques ideológicos que coparon la escena hasta finales siglo XX. Para nadie es un secreto el atrevimiento que fue descubrir ideas contrarias a las líneas emanadas del Partido Único como consecuencia inexorable y clara de la búsqueda de la Dictadura del Proletariado. Esta concentración de poder en un mismo partido o en su líder convirtió aquel socialismo redentor en una bifurcación inexcusable hacia el totalitarismo unipersonal que pretendió ser el intérprete de su pueblo y sus necesidades. De allí a los abusos por el envilecimiento en la acumulación de poder y la búsqueda irrestricta de su perpetuación como resultado de la adulación y el baño ególatra de popularidad, vanidad y devoción solo hubo unos pocos calendarios.
Qué diferencia cuando hablábamos y admirábamos a Vlahac Havel y a Olof Palme, a Lech Wallesa y a Nelson Mandela. Qué diferencia cuando estos y otros tantos lideres mas nos hablaban de libertad y justicia social. De reivindicación y redención humanas. Cuantos sueños elaboramos pensando en un socialismo democrático y de avanzada.
Hoy algunos atribulados, embebidos y ensoñados dirigentes se toman esta falsa revolución con el barbitúrico del poder para hablarnos de “dictadura democrática” o “dictadura social”. Pero lo interesante es que habiendo vivido el odio por todo lo que signifique militarismo o vientos policiales terminen adorando un mezclote de autoritarismo militarista fascista con un chorrito de revanchismo social y personal antes que sensibilidad humana. De ahí, me asombra ver a algunos que escuché aborreciendo la estructura militar en todas sus vertientes terminan aprendiendo a cuadrársele al Comandante (y hasta lo hacen con devoción), unos humoristas obvian su impulso ancestral de criticar el poder (sin prurito por su pasado), otros socialistas adoran nuevamente al partido único (siendo disidentes enfermizos) y “altos personeros del gobierno”, victimas de las atrocidades de la policía política, acaban de porta-medallas de ocasión dirigiendo el Plan de Policía Nacional, estructura infaltable en todo proceso de exterminio de la disidencia democrática venezolana. Los odios se juntan al final del camino. Los extremos se tocan. Los caminos se bifurcan para encontrarse nuevamente. Para hacer el nudo de la horca se necesitan los dos extremos de la soga. Todo autoritarismo nace de lo que mas odia: el exterminio de su opuesto.
Articulo publicado en:
www.NoticieroDigital.com 06 de Febrero, 2.007 y
en el Diario El Sol de Margarita, el dia 07 de Febrero de 2.007
martes, enero 23, 2007
JUGAR ROJO
El país se nos esta haciendo una amenaza, una precaución. Se nos hace una cautela, como insomnes caminando en la oscuridad profunda del precipicio. El país nos lo han vuelto un aviso clasificado, una venta por motivo de viaje, una emergencia, el rasgante aullido de una sirena en la madrugada. Ya nos resulta incomodo recordar nuestra patria hace 8 años; como también molesta imaginarla en los años que vienen. Esa sensación de erizos en la boca. Apabulla, ensordece, oprime, atosiga, cayapea.
Ya vivimos en los espacios del miedo y la autocensura. Para algunos no solo es prudencia, hemos llegado a los tiempos en los que es mejor callar. Silenciar, tragar grueso como solo se traga una semilla de durazno con sed. Ya los espacios comienzan a acortarse, a medirse. Hoy nos sorprendemos cuando alguien levanta la voz en los automercados, en el silencio cómplice de los atemorizados. Aquellos quienes tememos reclamar en la cola del pasaporte o en la de la cedula. Cualquier trámite ya es un tormento. Tememos nos descubran nuestra lista, nuestra firma, el “Maisanta” que todos llevamos por dentro como una sentencia.
Incluso comenzamos a mirar con descuido y con precaución las puertas de emergencia. Nos sorprendemos los domingos viendo los suplementos de Turismo. No buscando nuevos destinos o aventuras. Buscando una tierra parecida a la nuestra que nos quede cerca de los apegos, que nos permita salir y entrar con cuidadito, imaginándonos arrancando de cero y sin doble-track ni caja dual. A pelo. Con el arranque malo y empujadito.
El mañana ya llego. Esta aquí. El futuro vino y nos alcanzo, pues. Sin más. Luego del chaleco viene la calma. Los Leones quedaron eliminados. El país quisiera pensar en otro campeonato. Si el campeón puede volver año a año a defender el titulo por qué entonces el Rey creyendo que se las esta comiendo por qué no puede perpetuarse. Un Rey y una corona. Para qué pedimos un presidente humano si tenemos un Rey. Un Bolívar redivivo, un comandante que manda y el pueblo obedece. ¿Para qué?
Con los molinos hemos topado, con los canales, con la Asamblea, con la Bicha (el librito, claro), con el B.C.V., con las leyes, con los reglamentos, con los ministros, los gobernadores, los alcaldes, con la O.N.U., la O.E.A., MERCOSUR, Uribe, Fox y el Kid Rodríguez. Échenme al Mundo que ya acabé con Radio Caracas. “Ahora tráiganme a mi mama que ya Foster acabo conmigo”, dijo una vez aquel boxeador venezolano.
Muchos rieron con la ridícula sentencia de los “rojos-rojitos”. Cuando pensaron que ya no había de qué sorprenderse aun quedaba más por ver y descubrir. “Qué tiempo es este que no tiene lunes”, dijo Palomares. Y nos faltaba enardecernos al ver a nuestro Presidente, perdón, nuestro Rey, nuestro “mande-comandante” amenazándonos con “jugar rojo con nosotros y después de la elecciones nos iba a enseñar queto”. Vemos jugar rojo. Apretamos los sueños para esperar pacientemente nuestro turno. ¿Para cuando jugaremos piragua?
El país es un inmenso pedazo de gasa que nos arropa las heridas. Una sala de emergencia. Triaje. A pleno mediodía, y se nos cierran los ojos. Cierto, nuestro país se nos ha vuelto una amenaza.
Ya vivimos en los espacios del miedo y la autocensura. Para algunos no solo es prudencia, hemos llegado a los tiempos en los que es mejor callar. Silenciar, tragar grueso como solo se traga una semilla de durazno con sed. Ya los espacios comienzan a acortarse, a medirse. Hoy nos sorprendemos cuando alguien levanta la voz en los automercados, en el silencio cómplice de los atemorizados. Aquellos quienes tememos reclamar en la cola del pasaporte o en la de la cedula. Cualquier trámite ya es un tormento. Tememos nos descubran nuestra lista, nuestra firma, el “Maisanta” que todos llevamos por dentro como una sentencia.
Incluso comenzamos a mirar con descuido y con precaución las puertas de emergencia. Nos sorprendemos los domingos viendo los suplementos de Turismo. No buscando nuevos destinos o aventuras. Buscando una tierra parecida a la nuestra que nos quede cerca de los apegos, que nos permita salir y entrar con cuidadito, imaginándonos arrancando de cero y sin doble-track ni caja dual. A pelo. Con el arranque malo y empujadito.
El mañana ya llego. Esta aquí. El futuro vino y nos alcanzo, pues. Sin más. Luego del chaleco viene la calma. Los Leones quedaron eliminados. El país quisiera pensar en otro campeonato. Si el campeón puede volver año a año a defender el titulo por qué entonces el Rey creyendo que se las esta comiendo por qué no puede perpetuarse. Un Rey y una corona. Para qué pedimos un presidente humano si tenemos un Rey. Un Bolívar redivivo, un comandante que manda y el pueblo obedece. ¿Para qué?
Con los molinos hemos topado, con los canales, con la Asamblea, con la Bicha (el librito, claro), con el B.C.V., con las leyes, con los reglamentos, con los ministros, los gobernadores, los alcaldes, con la O.N.U., la O.E.A., MERCOSUR, Uribe, Fox y el Kid Rodríguez. Échenme al Mundo que ya acabé con Radio Caracas. “Ahora tráiganme a mi mama que ya Foster acabo conmigo”, dijo una vez aquel boxeador venezolano.
Muchos rieron con la ridícula sentencia de los “rojos-rojitos”. Cuando pensaron que ya no había de qué sorprenderse aun quedaba más por ver y descubrir. “Qué tiempo es este que no tiene lunes”, dijo Palomares. Y nos faltaba enardecernos al ver a nuestro Presidente, perdón, nuestro Rey, nuestro “mande-comandante” amenazándonos con “jugar rojo con nosotros y después de la elecciones nos iba a enseñar queto”. Vemos jugar rojo. Apretamos los sueños para esperar pacientemente nuestro turno. ¿Para cuando jugaremos piragua?
El país es un inmenso pedazo de gasa que nos arropa las heridas. Una sala de emergencia. Triaje. A pleno mediodía, y se nos cierran los ojos. Cierto, nuestro país se nos ha vuelto una amenaza.
www.fernandoescorcia.blogspot.com
sábado, diciembre 02, 2006
QUE PASARA EL DIA DESPUES DE MANAÑA
¿Que pensamos que nos ocurrirá el día después de mañana? Como es posible que hayamos llegado a pensar que mañana no hay mañana, que nuestro país se viene con fecha de caducidad. Que todo proceso histórico puede ser sustituido de cuajo como si fuera un vaso vacío sobre la mesa, como amantes ocasionales que al salir del motel ya mas nunca recordaran el número de habitación ni el sabor de sus besos.
Pensar que nuestra historia se hace de capítulos apartes, inconexos es ignorar que la vida es un eterno continuo de experiencias y hechos que se van desencadenando de acuerdo a lo que se haga o se deje de hacer.
Ningún país se da la espalda así mismo, ni mucho menos una parte pretende imponer a la otra mitad su modo de ver el mundo. Quienes lo han intentado han caído en el cuarto más oscuro que reserva la historia para ello.
Peor la tolerancia es la copa de la que debemos beber mas seguido incluso embebernos en esta oportunidad. Para comenzar a entender que el país no se acaba mañana, ni se divide el lunes 04 de diciembre, ni nos divorciamos, ni nos mataremos unos a otros. Aun queda mucha fe en nuestra alegría, nuestra sencilla e informal forma de vernos que esta vez se convierte en una enorme virtud como para no atacarnos ni herirnos.
A fuerza de esa alegría y ese humor, ese chalequeo constante, esa sagacidad para burlarnos de nosotros mismos que nos ha hecho sonreír y sentirnos orgullosos aun en los momentos mas terribles de nuestra historia, a fuerza de esa noble jocosidad y mamadera de gallo hemos aprendido a ser felices y huir de nuestras asperezas y sobrellevar las heridas.
Como dijo Churchill en sus memorias de la II Guerra Mundial: En la Guerra: determinación. En la Derrota: resistencia. En la Victoria: magnanimidad y en la Paz: conciliación. Los venezolanos, esa raza “viva la pepa”, jodedorsita y alebrestada, tambien va a permanecer aquí mientras sigamos vivos. Esa es la Venezuela que nos salvara el dia después de manana: es demasiado importante nuestro pais, lo queremos tanto como para pensar que el 03 de Diciembre se define la historia y se acaba la libertad y la democracia. Es demasiado simple y el venezolano es demasiado panchero para perder la oportunidad de seguir chalequeando al perdedor y cambiarlo por un color o un lider que se las tira del pipiri del salon. Hoy podemos decir: parafraseando a Churchill: En las elecciones: pesimismo. En los resultados: aceptación. En la ganancia: humildad y en la perdida: chalequeo. Asi somos.
Pensar que nuestra historia se hace de capítulos apartes, inconexos es ignorar que la vida es un eterno continuo de experiencias y hechos que se van desencadenando de acuerdo a lo que se haga o se deje de hacer.
Ningún país se da la espalda así mismo, ni mucho menos una parte pretende imponer a la otra mitad su modo de ver el mundo. Quienes lo han intentado han caído en el cuarto más oscuro que reserva la historia para ello.
Peor la tolerancia es la copa de la que debemos beber mas seguido incluso embebernos en esta oportunidad. Para comenzar a entender que el país no se acaba mañana, ni se divide el lunes 04 de diciembre, ni nos divorciamos, ni nos mataremos unos a otros. Aun queda mucha fe en nuestra alegría, nuestra sencilla e informal forma de vernos que esta vez se convierte en una enorme virtud como para no atacarnos ni herirnos.
A fuerza de esa alegría y ese humor, ese chalequeo constante, esa sagacidad para burlarnos de nosotros mismos que nos ha hecho sonreír y sentirnos orgullosos aun en los momentos mas terribles de nuestra historia, a fuerza de esa noble jocosidad y mamadera de gallo hemos aprendido a ser felices y huir de nuestras asperezas y sobrellevar las heridas.
Como dijo Churchill en sus memorias de la II Guerra Mundial: En la Guerra: determinación. En la Derrota: resistencia. En la Victoria: magnanimidad y en la Paz: conciliación. Los venezolanos, esa raza “viva la pepa”, jodedorsita y alebrestada, tambien va a permanecer aquí mientras sigamos vivos. Esa es la Venezuela que nos salvara el dia después de manana: es demasiado importante nuestro pais, lo queremos tanto como para pensar que el 03 de Diciembre se define la historia y se acaba la libertad y la democracia. Es demasiado simple y el venezolano es demasiado panchero para perder la oportunidad de seguir chalequeando al perdedor y cambiarlo por un color o un lider que se las tira del pipiri del salon. Hoy podemos decir: parafraseando a Churchill: En las elecciones: pesimismo. En los resultados: aceptación. En la ganancia: humildad y en la perdida: chalequeo. Asi somos.
martes, noviembre 21, 2006
La inmensa minoria y el aceite de oliva
Quiero dejar el aliento del pesimismo y atesorar el vaho de la esperanza. Y hasta he aprendido a caminar y respirar con un pañuelo en la nariz. Para votar solo se requiere la cedula y un poco de ilusión; de la que hemos ido perdiendo de a poco. Sumidos en nuestros gethos sociales también hemos perdido el roce con el resto del país. Para algunos que viven enclaustrados, temiendo la llegada de los “rojos” solo se asoman al mundo por la ventana del “mago de la cara de vidrio”. Viven atados a los determinismos que sabios opinadores mediáticos nos alertan en cambote. Victimas de temores sembrados ya no se atreven a creer ni en ellos mismos. Ni siquiera pueden huir de si mismos pues la apatía y el inmenso temor a perder los arrincona en sus hogares.
Y ese aislamiento nos ha dejado sembrados en el patio de las dudas. Bajo ese estado general de sospecha, como dijo Otaiza, ahora todos vivimos abrazados a nuestras almohadas sin ningún tipo de fe que nos salve o esperanza que nos aliente. Es el país de los aislados. Embebidos en la borracha temporada de los petrodólares bolivarianos navegamos en el elixir de la amnesia, queriendo pensar que el dia feliz esta por llegar, a la vuelta de la esquina y luego todo será diferente. Luego todos seremos felices. Luego, olvidaremos todo; caeremos y recaeremos como los eternos amantes desprevenidos en los moteles de nuestro olvido. La desmemoria debe vivir escondida en algún espejo de una habitación usada de hotel, en el mismo espejo cansado de repetir una y otra vez la misma escena censurada, dolida, oculta.
No hemos aprendido la lección. Cuando nos preguntamos por que tanto pobre y marginal vive el sueño fundido en la piel del desconsuelo olvidamos que a ellos mismos los excluimos desde siempre. Cuando preguntamos por nuestros derechos y desechamos el deber de proveer la igualdad de oportunidades; cuando reclamamos nuestra garantía constitucional a estar informado, a la libre expresión del pensamiento, a la televisión por cable, los autos importados, los viajes en aviones ultrasónicos, el reloj de ultima generación, el elixir de las highlands de mayoría de edad y nos importa un pito nuestros hermanos debajo de los puentes y así alentamos a aquel que piensa en su peculio y en su propio provecho mintiendo para vender el populismo que levante las esperanzas de los oprimidos. Cuando hablamos de ideas abstractas como la libertad y la igualdad ellos se abstraen y vuelven a sus reductos pues solo han conocido de alguien que los censó, les medio enseñó algunos derechos y les repartió un pedazo ínfimo de una torta que nunca habían probado. Cuando levantamos las brasas del odio y el rencor, del revanchismo y del pase de facturas desconocemos la simpleza de la democracia: hacer que las minorías sean felices y se sientan representadas en iguales condiciones que el resto del país. Gobernar para la mayoría es inmensamente fácil. Por ello un proyecto de país que no involucre a las minorías esta llamado al mas estruendoso de los fracasos. La historia es lenta, se sabe. El imperio romano tomó 500 años para saber el color de la decadencia y su derrota. Pero jamás podremos dormir en paz si se impone un esquema que nos divide y pretende imponer a carajazos una manera de ver el mundo.
Tenemos escasos días para medirnos y saber en que pedazo de país quedamos. Quizás para lamentarnos. Hoy creo firmemente que la lección no la hemos aprendido aun. Ese resabio de autócrata, de “vivalapepismo”, de atorrante y desbocado aun pervive en lo más profundo de todos y cada uno de nosotros. Un día escuché con sorpresa y sobresalto a una amiga encopetada: “el día que no pueda comprar mi aceite de oliva preferido me voy de Venezuela”. Juro que dan ganas de ser optimistas. Lo juro. Pero no. Mis lecturas del pais, se empecinan en decirme que no. No, por ahora. Creo que seguimos siendo una inmensa minoría. Y hoy, aquellos no son más que una escasa mayoría.
Y ese aislamiento nos ha dejado sembrados en el patio de las dudas. Bajo ese estado general de sospecha, como dijo Otaiza, ahora todos vivimos abrazados a nuestras almohadas sin ningún tipo de fe que nos salve o esperanza que nos aliente. Es el país de los aislados. Embebidos en la borracha temporada de los petrodólares bolivarianos navegamos en el elixir de la amnesia, queriendo pensar que el dia feliz esta por llegar, a la vuelta de la esquina y luego todo será diferente. Luego todos seremos felices. Luego, olvidaremos todo; caeremos y recaeremos como los eternos amantes desprevenidos en los moteles de nuestro olvido. La desmemoria debe vivir escondida en algún espejo de una habitación usada de hotel, en el mismo espejo cansado de repetir una y otra vez la misma escena censurada, dolida, oculta.
No hemos aprendido la lección. Cuando nos preguntamos por que tanto pobre y marginal vive el sueño fundido en la piel del desconsuelo olvidamos que a ellos mismos los excluimos desde siempre. Cuando preguntamos por nuestros derechos y desechamos el deber de proveer la igualdad de oportunidades; cuando reclamamos nuestra garantía constitucional a estar informado, a la libre expresión del pensamiento, a la televisión por cable, los autos importados, los viajes en aviones ultrasónicos, el reloj de ultima generación, el elixir de las highlands de mayoría de edad y nos importa un pito nuestros hermanos debajo de los puentes y así alentamos a aquel que piensa en su peculio y en su propio provecho mintiendo para vender el populismo que levante las esperanzas de los oprimidos. Cuando hablamos de ideas abstractas como la libertad y la igualdad ellos se abstraen y vuelven a sus reductos pues solo han conocido de alguien que los censó, les medio enseñó algunos derechos y les repartió un pedazo ínfimo de una torta que nunca habían probado. Cuando levantamos las brasas del odio y el rencor, del revanchismo y del pase de facturas desconocemos la simpleza de la democracia: hacer que las minorías sean felices y se sientan representadas en iguales condiciones que el resto del país. Gobernar para la mayoría es inmensamente fácil. Por ello un proyecto de país que no involucre a las minorías esta llamado al mas estruendoso de los fracasos. La historia es lenta, se sabe. El imperio romano tomó 500 años para saber el color de la decadencia y su derrota. Pero jamás podremos dormir en paz si se impone un esquema que nos divide y pretende imponer a carajazos una manera de ver el mundo.
Tenemos escasos días para medirnos y saber en que pedazo de país quedamos. Quizás para lamentarnos. Hoy creo firmemente que la lección no la hemos aprendido aun. Ese resabio de autócrata, de “vivalapepismo”, de atorrante y desbocado aun pervive en lo más profundo de todos y cada uno de nosotros. Un día escuché con sorpresa y sobresalto a una amiga encopetada: “el día que no pueda comprar mi aceite de oliva preferido me voy de Venezuela”. Juro que dan ganas de ser optimistas. Lo juro. Pero no. Mis lecturas del pais, se empecinan en decirme que no. No, por ahora. Creo que seguimos siendo una inmensa minoría. Y hoy, aquellos no son más que una escasa mayoría.
Publicado Sol de Margarita. 22 de Noviembre de 2.006
Tiritas pa' un corazon podrido
“Se le pudrió el corazón a Milosevic en el calabozo, una noticia interesante frente a la sospecha de que no tenía nada en el espacio intercostal que no fueran unas calaveras calcinadas”. Así lo ha escrito Carlos Raúl Hernández. Ha muerto uno de los más notables genocidas de la época uno de los tantos que ha conocido el mundo entero. Tanto allá como aquí. Hace apenas unos 30 años se instauraba por estas tierras del sur una camada de gorilas siguiendo una pavorosa tradición latinoamericana de golpes furiosos de derecha apoyados por el imperialismo norteamericano. Hace 30 años corren sangre en el recuerdo maltrecho de miles de familias argentinas. Huele a genitales cauterizados, a sangre seca en los labios, a mentadas amordazadas en la boca del estomago. Huele a la oscura fe ciega de los fanáticos. Malditos seguidores de los populismos y las hegemonías. Aquellas surgidas en la pesada bota militar derechista, en las ansias de poder de los poderosos y en las explotaciones encubiertas de la miseria humana. Otros sufrimos ya no al “carnicero de los Balcanes”, ya no “los gorilas argentinos”, ya no “al General Chapita” de los dominicanos. Ahora en pleno siglo XXI los venezolanos, auténticos y sabrosones gozamos de una autocracia pre-moderna. Una dictablanda surgida de una democradura. Un nuevo esquema político acariciado en la sublime ensoñación de los oprimidos.
Y es que estos procesos hegemónicos, sean de izquierda o de extrema derecha, siempre terminan por asfixiarse ellos mismos. Esto ha hecho que, si bien una de las leyes de la sociedad es que toda revolución se corrompe absolutamente con el tiempo, las revoluciones poscomunistas traen el corazón podrido desde la niñez.
Y el riesgo enorme es que esta supuesta revolución nacida en una extraña, curiosa e inefable mezcla de militares con izquierdosos, se nos sobrevenga en una locura fanática y atesorada en las arcas de los ingentes recursos petroleros que sostienen este sueño revolucionario. Ya no a modo del caribeño, realismo mágico y muy tropical estilacho de un soberbio y súper millonario presidente, democráticamente elegido, sino a modo de dictadorzuelo que en su ensoberbecido e intolerante estilo comienza a andar a grandes zancadas usando la bota que lleva por dentro protegido por leyes pret-a-porter, una libertad de expresión riesgosa y todos los poderes públicos arrodillados en Palacio. Ya ese cuento del respeto a la dignidad humana y a la distribución equitativa de la riqueza suena a teleculebrón. El pajonal de la corrupción ha sido encendido en la misma dirección en la que el ventilador de excrementos se dirige denunciando a los sacrificados del proceso. Todo proceso revolucionario necesita ofrendas. Ya no el hambre y la desnudez que reclama el Líder. Ya no la vendimia de “ser rico es malo” cuando se malogra la imagen y se maltrecha la honestidad familiar. Ahora se necesita otro tipo de sacrificio. La historia demuestra que el monopolio del poder en manos de uno sólo se hace para que genios y cretinos iluminados por la luz del pueblo, reorganicen el mundo a su imagen y semejanza. Y la primera revolución poscomunista triunfante nacida en nuestro país, lleva la impronta de la precocidad de ser uno de los regímenes más corruptos que se recuerden en América Latina. Y se pregunta uno: ¿Cuanto faltará para que se le pudra el corazón a esta revolución imberbe? Es mas, ¿quién se atreverá a ponerle curitas a ese corazón podrido?
Y es que estos procesos hegemónicos, sean de izquierda o de extrema derecha, siempre terminan por asfixiarse ellos mismos. Esto ha hecho que, si bien una de las leyes de la sociedad es que toda revolución se corrompe absolutamente con el tiempo, las revoluciones poscomunistas traen el corazón podrido desde la niñez.
Y el riesgo enorme es que esta supuesta revolución nacida en una extraña, curiosa e inefable mezcla de militares con izquierdosos, se nos sobrevenga en una locura fanática y atesorada en las arcas de los ingentes recursos petroleros que sostienen este sueño revolucionario. Ya no a modo del caribeño, realismo mágico y muy tropical estilacho de un soberbio y súper millonario presidente, democráticamente elegido, sino a modo de dictadorzuelo que en su ensoberbecido e intolerante estilo comienza a andar a grandes zancadas usando la bota que lleva por dentro protegido por leyes pret-a-porter, una libertad de expresión riesgosa y todos los poderes públicos arrodillados en Palacio. Ya ese cuento del respeto a la dignidad humana y a la distribución equitativa de la riqueza suena a teleculebrón. El pajonal de la corrupción ha sido encendido en la misma dirección en la que el ventilador de excrementos se dirige denunciando a los sacrificados del proceso. Todo proceso revolucionario necesita ofrendas. Ya no el hambre y la desnudez que reclama el Líder. Ya no la vendimia de “ser rico es malo” cuando se malogra la imagen y se maltrecha la honestidad familiar. Ahora se necesita otro tipo de sacrificio. La historia demuestra que el monopolio del poder en manos de uno sólo se hace para que genios y cretinos iluminados por la luz del pueblo, reorganicen el mundo a su imagen y semejanza. Y la primera revolución poscomunista triunfante nacida en nuestro país, lleva la impronta de la precocidad de ser uno de los regímenes más corruptos que se recuerden en América Latina. Y se pregunta uno: ¿Cuanto faltará para que se le pudra el corazón a esta revolución imberbe? Es mas, ¿quién se atreverá a ponerle curitas a ese corazón podrido?
Publicado Sol de Margarita. 04 de Abril de 2.006
La Conquista del Odio a lo Pinky y Cerebro
Todo parte de la idea de hacerle creer al pueblo lo mucho que recibir del líder, lo mucho que le debe, lo que eternamente le estará agradecido. E incluso, se le siembra a cambio, lo mucho que puede perder sino ejerce su libre, democrático y participativo derecho a odiar, con el mismo resentimiento con que él lo hace. Todo esto basado en la superposición de voluntades o de posturas. Se trata también de imponer la verdad de unos sobre otros. Es la siembra de verdades parciales por sobre los criterios de la otra parte del país. No importa el número, se trata de verdades impuestas.
La imposición de un pensamiento único pasa por la siembra de una sola verdad, la lucha de clases, una ideología, una historia re-escrita, el establecimiento de unos símbolos propios, el cambio de la imagen institucional de todos los organismos del Estado sin dejar de lado el arrasamiento de la disidencia, la comunicación de una sola verdad por encima del pensamiento variable como consecuencia de los controles de toda expresión artística o intelectual de signo contrario al establecido por el régimen. De allí que el cambio del escudo, la estrella adicional en el pabellón nacional, la unificación de los logotipos de las instituciones culturales, amen de la abolición de la educación religiosa y la confección de un poderoso aparato de control mediático son solo elementos que describen un feroz establecimiento de un estado autocrático e intolerante. Ese mismo estado que ha cancelado la posibilidad del debate pues el ámbito abierto del discurso crítico termina siendo un apoyo a las políticas pasadas.
El poder premoderno que ejerce el régimen sobre toda la sociedad se manifiesta en la siembra del odio de clases, la justificación del delito y la agresión, la impunidad en los delitos de intolerancia y en el amedrentamiento de los disidentes. Nunca antes un gobierno había ejercido sobre las clases populares tal manipulación para asentarles la tenebrosa e irremediable dependencia de sus beneficios, becas y misiones a cambio de sus favores electorales y sus placeres defensivos. Una suerte de prostitución social en la que el proxeneta decanta sus ingentes recursos en convencer a la mayor suma de venezolanos de recibir de esa forma lo que los demás derrocharon en la fiesta mas larga del siglo XX. Lo peor es que para seguir disfrutándolo deberán accionar las armas, electorales o bélicas, para seguir usufructuando los recursos que hoy llueven en forma de pozo petrolero explotado como lo hiciera Hussein hace algunos años.
Como quiera que los que intentan servirse de esto son los intolerantes, sabemos ahora que por esta vía también se robustecen las neodictaduras o las neoautocracias. Con la siembra del militarismo, la visión autoritaria, la inocultable persistencia en humillar al otro y la aborrecible conquista del odio en nuestros corazones. El combustible de todos los domingos que enciende la pradera. Ya no para torcer los terribles destinos atesorados por el imperialismo; la búsqueda del hombre nuevo o la construcción de un nuevo país. Se trata ahora de estar al borde del abismo al que nos han traído los entusiastas defensores del proceso ignorantes todos o cómplices de las trampas que tiende su líder en las ansias de conquistar el mundo a lo Pinky y Cerebro. La siembra del odio es solo una forma de entender el mundo, una manera de vengarse del pasado y evitar el sueño de merecer un mundo mejor. Todos merecemos convivir sin miedo y abrazados sin odios, dejando solo en las comiquitas esos seres atrasados y premodernos que hoy intentan conquistar el mundo… como todos los días.
La imposición de un pensamiento único pasa por la siembra de una sola verdad, la lucha de clases, una ideología, una historia re-escrita, el establecimiento de unos símbolos propios, el cambio de la imagen institucional de todos los organismos del Estado sin dejar de lado el arrasamiento de la disidencia, la comunicación de una sola verdad por encima del pensamiento variable como consecuencia de los controles de toda expresión artística o intelectual de signo contrario al establecido por el régimen. De allí que el cambio del escudo, la estrella adicional en el pabellón nacional, la unificación de los logotipos de las instituciones culturales, amen de la abolición de la educación religiosa y la confección de un poderoso aparato de control mediático son solo elementos que describen un feroz establecimiento de un estado autocrático e intolerante. Ese mismo estado que ha cancelado la posibilidad del debate pues el ámbito abierto del discurso crítico termina siendo un apoyo a las políticas pasadas.
El poder premoderno que ejerce el régimen sobre toda la sociedad se manifiesta en la siembra del odio de clases, la justificación del delito y la agresión, la impunidad en los delitos de intolerancia y en el amedrentamiento de los disidentes. Nunca antes un gobierno había ejercido sobre las clases populares tal manipulación para asentarles la tenebrosa e irremediable dependencia de sus beneficios, becas y misiones a cambio de sus favores electorales y sus placeres defensivos. Una suerte de prostitución social en la que el proxeneta decanta sus ingentes recursos en convencer a la mayor suma de venezolanos de recibir de esa forma lo que los demás derrocharon en la fiesta mas larga del siglo XX. Lo peor es que para seguir disfrutándolo deberán accionar las armas, electorales o bélicas, para seguir usufructuando los recursos que hoy llueven en forma de pozo petrolero explotado como lo hiciera Hussein hace algunos años.
Como quiera que los que intentan servirse de esto son los intolerantes, sabemos ahora que por esta vía también se robustecen las neodictaduras o las neoautocracias. Con la siembra del militarismo, la visión autoritaria, la inocultable persistencia en humillar al otro y la aborrecible conquista del odio en nuestros corazones. El combustible de todos los domingos que enciende la pradera. Ya no para torcer los terribles destinos atesorados por el imperialismo; la búsqueda del hombre nuevo o la construcción de un nuevo país. Se trata ahora de estar al borde del abismo al que nos han traído los entusiastas defensores del proceso ignorantes todos o cómplices de las trampas que tiende su líder en las ansias de conquistar el mundo a lo Pinky y Cerebro. La siembra del odio es solo una forma de entender el mundo, una manera de vengarse del pasado y evitar el sueño de merecer un mundo mejor. Todos merecemos convivir sin miedo y abrazados sin odios, dejando solo en las comiquitas esos seres atrasados y premodernos que hoy intentan conquistar el mundo… como todos los días.
Publicado Sol de Margarita. 25 de Abril, 2.006.
Marzo es una certeza
Ha llegado el mes en el que extrañamente la niebla se hace espesa. Luego del jolgorio y la celebración eterna, la certeza de estar sumidos en el desastre nacional, con pocas posibilidades de salir se cierne sobre nosotros ya no como una amenaza de enero sino como una sentencia, una certeza. Marzo ha despuntado con invasiones, expropiaciones, insultos, encarcelamientos, una amenaza nuclear y otras minucias que parecieran acontecen muy lejos de aquí. La caída del viaducto es solo una metáfora de lo que se nos desploma por dentro. Cuando el 4-D dimos ese furioso paso atrás generamos una asamblea unicolor que tiene infinitas posibilidades siguiendo al pie de la letra la agenda impuesta desde Palacio. Los gustos de la hegemonía son ahora deseos impuestos a todo el país. Torcer un caballo que aunque parezca ir en sentido contrario debe ir galopando a la izquierda. Poco les falto en colocar la hoz y el martillo, además del machete, el arco y la flecha en nuestro escudo. Es poco lo que se haga para halagar al poder. Nunca es suficiente para merecer su banquete y participar en su bacanal.
No conformes con superponer un país sobre el otro ahora cada polo tiene su escudo y su bandera. Nadie se asombre cuando tengamos otro canto nacional. Ya algunos hablan del “arriba el bravo pueblo” por aquello de lo golpista que es decir “abajo”. Que nadie se asombre de todo lo que viene. Esto es solo el comienzo. Otros se asombran al ver despuntar las dunas del medio oriente en pleno centro de Caracas. Ya el pesimismo asoma su hocico y muchos querían espantarlo en diciembre de 2.006. Ya no hay que esperar mucho. Su aliento pesado y asqueroso lo tenemos encima; incluso al dormir cuando aferrados al control remoto muchos rezan por una invasión o el regreso de un 12 de Abril.
En las encuestas ya comienzan a aparecer las interrogantes de las masas. En medio de estas terribles realidades, les vemos dibujárseles en sus rostros estupefactos el horror de la falta de contrapesos y controles. Un magnate en el poder con más de $ 50.000 millones anuales en el bolsillo. Apenas comenzamos a preguntarnos de la inutilidad de la abstención y ya comenzamos a elaborar un discurso arrastrado por los radicales y los extremistas quienes piensan que mejor es rendirnos, anunciar el descampado antes de iniciar la contienda. Una minoría vuelve a antojarse de no participar en nada. Una minoría. Una simple minoría que pretende abrogarse el mandato de 12 millones de personas que no votamos el 4-D. Un mandato que, bueno es decirlo, es de todos y de nadie.
El panorama luce velado. Oscuros intereses se mueven tras la cornisa. Muchos buscan participar sin dar la cara. Otros quieren presionar por retornar al imperio de los privilegiados. Mientras el Líder insulta a mansalva y se lanza al estrellato intergaláctico el país se sigue empobreciendo. Esa misma parte del país que sigue creyendo que en él residen las únicas posibilidades de conseguir un pedazo de la torta de nuestra riqueza. No lo afirmo yo, lo dicen todas las encuestas.
Y nosotros debatimos encarnizadamente como entender el país y sus posibles salidas. El pueblo conoce solo una y la sostiene. Lo involucran y el va; enceguecido, ingenuo y en medio de una gran ensoñación. Como quieran, pero el va. ¿Podremos convencerlo de una alternativa mejor? Marzo nos dice a esta hora que las salidas están bloqueadas. No se encienden ni las lámparas de emergencia. La oferta se anida en el tormentoso porvenir que pide a cambio nuestra invalorable libertad y la imperiosa necesidad de crear un mundo mas justo para todos. Marzo es una certeza. Enciendan una sonrisa antes que nos abrace la oscuridad.
No conformes con superponer un país sobre el otro ahora cada polo tiene su escudo y su bandera. Nadie se asombre cuando tengamos otro canto nacional. Ya algunos hablan del “arriba el bravo pueblo” por aquello de lo golpista que es decir “abajo”. Que nadie se asombre de todo lo que viene. Esto es solo el comienzo. Otros se asombran al ver despuntar las dunas del medio oriente en pleno centro de Caracas. Ya el pesimismo asoma su hocico y muchos querían espantarlo en diciembre de 2.006. Ya no hay que esperar mucho. Su aliento pesado y asqueroso lo tenemos encima; incluso al dormir cuando aferrados al control remoto muchos rezan por una invasión o el regreso de un 12 de Abril.
En las encuestas ya comienzan a aparecer las interrogantes de las masas. En medio de estas terribles realidades, les vemos dibujárseles en sus rostros estupefactos el horror de la falta de contrapesos y controles. Un magnate en el poder con más de $ 50.000 millones anuales en el bolsillo. Apenas comenzamos a preguntarnos de la inutilidad de la abstención y ya comenzamos a elaborar un discurso arrastrado por los radicales y los extremistas quienes piensan que mejor es rendirnos, anunciar el descampado antes de iniciar la contienda. Una minoría vuelve a antojarse de no participar en nada. Una minoría. Una simple minoría que pretende abrogarse el mandato de 12 millones de personas que no votamos el 4-D. Un mandato que, bueno es decirlo, es de todos y de nadie.
El panorama luce velado. Oscuros intereses se mueven tras la cornisa. Muchos buscan participar sin dar la cara. Otros quieren presionar por retornar al imperio de los privilegiados. Mientras el Líder insulta a mansalva y se lanza al estrellato intergaláctico el país se sigue empobreciendo. Esa misma parte del país que sigue creyendo que en él residen las únicas posibilidades de conseguir un pedazo de la torta de nuestra riqueza. No lo afirmo yo, lo dicen todas las encuestas.
Y nosotros debatimos encarnizadamente como entender el país y sus posibles salidas. El pueblo conoce solo una y la sostiene. Lo involucran y el va; enceguecido, ingenuo y en medio de una gran ensoñación. Como quieran, pero el va. ¿Podremos convencerlo de una alternativa mejor? Marzo nos dice a esta hora que las salidas están bloqueadas. No se encienden ni las lámparas de emergencia. La oferta se anida en el tormentoso porvenir que pide a cambio nuestra invalorable libertad y la imperiosa necesidad de crear un mundo mas justo para todos. Marzo es una certeza. Enciendan una sonrisa antes que nos abrace la oscuridad.
Publicado el 21 de Marzo, 2.006. Vespertino Tal Cual.
Enero es una amenaza
Hemos llegado al borde del abismo y nadie lo quiere reconocer. Es diciembre y como siempre queremos olvidar rápidamente los errores y fracasos para internarnos en un mes de celebración, parranda y bochinche. Imposible huir hacia adelante. Nuevamente nos inunda el síndrome de las Naves Quemadas. Presuponemos que este diciembre es el último que viviremos en peligro. Pierdan cuidado, los próximos meses serán peores. Botaremos la casa por la ventana. Compraremos estrenos y propiedades, antes que perdamos el privilegio de escoger lo que quisiéramos. Incluso, nos limitaremos a bebernos las utilidades. Es el principio del fin. Luego de enero ya nada será igual. Mejor embriagarnos antes de enfrentar nuestras realidades. Mejor enajenarnos que vivir nuestros días incursos en el delito del realismo.
No huimos de nada que no viva en nosotros. Imposible escapar dentro de nosotros mismos. El mal se ha incubado en nosotros hace siglos. El 1 de enero no será un 12 de abril. Todos y cada uno de nosotros soñamos con vivir un eterno 12 de abril. Para cuando nos demos cuenta del grabe error de la abstención del 4 de diciembre pasado, por allá por el mes de marzo si acaso, ya será demasiado tarde para ser felices. Incluso nos daremos cuenta que perdimos demasiado a cambio de tan poco.
Al contrario de lo que nos decía el tecnólogo popular José Luís Zambrano, hemos dejado que se nos cierre el sol a mediodía. Hemos dejado que se apropien de nuestras instituciones, nuestras entidades. Hemos dejado que nuestros derechos sean manipulados. Hemos dejado en manos sectarias y autoritarias parte de nuestra esencia republicana y democrática. En estos momentos nuestras más importantes instituciones no son democráticas. No dejan espacios a la Justicia y la Libertad. Para reconstruirlas hay que, como dice el padre Ugalde, dejar de creer que los venezolanos somos idiotas. Pues por una parte, desde el oficialismo se nos intenta humillar y segregar, someter y dominar; mientras que en la dirigencia de la oposición persiste el terrible mal de la imposibilidad de defender nuestro derecho del voto. No han sido capaces de defender la institución del voto. En cambio nos enseñaron a dudar y a renunciar, en vez de defender el derecho universal del sufragio.
Uno y otro han cavado este oscuro foso en el que nos encontramos. Y nosotros no somos más inocentes por denunciarlo o callarlo. Todos hemos vivido al amparo de quienes creen tener capacidad para dirigirnos y le hemos creído. Hasta hemos votado por ellos, caramba. Aunque tarde, se impone una profunda reflexión en nosotros. Conociéndonos, el mes de diciembre no brinda posibilidad alguna para ello. Para cuando regresemos a nuestra inevitable realidad, en unas semanas, ojala no sea tarde para tratar de reparar los entuertos. Ya casi enero es una amenaza. Que nadie espere un nuevo abril. El poeta Eliot, sin saberlo en el siglo pasado ya nos lo dijo. Abril es el mes más cruel.
No huimos de nada que no viva en nosotros. Imposible escapar dentro de nosotros mismos. El mal se ha incubado en nosotros hace siglos. El 1 de enero no será un 12 de abril. Todos y cada uno de nosotros soñamos con vivir un eterno 12 de abril. Para cuando nos demos cuenta del grabe error de la abstención del 4 de diciembre pasado, por allá por el mes de marzo si acaso, ya será demasiado tarde para ser felices. Incluso nos daremos cuenta que perdimos demasiado a cambio de tan poco.
Al contrario de lo que nos decía el tecnólogo popular José Luís Zambrano, hemos dejado que se nos cierre el sol a mediodía. Hemos dejado que se apropien de nuestras instituciones, nuestras entidades. Hemos dejado que nuestros derechos sean manipulados. Hemos dejado en manos sectarias y autoritarias parte de nuestra esencia republicana y democrática. En estos momentos nuestras más importantes instituciones no son democráticas. No dejan espacios a la Justicia y la Libertad. Para reconstruirlas hay que, como dice el padre Ugalde, dejar de creer que los venezolanos somos idiotas. Pues por una parte, desde el oficialismo se nos intenta humillar y segregar, someter y dominar; mientras que en la dirigencia de la oposición persiste el terrible mal de la imposibilidad de defender nuestro derecho del voto. No han sido capaces de defender la institución del voto. En cambio nos enseñaron a dudar y a renunciar, en vez de defender el derecho universal del sufragio.
Uno y otro han cavado este oscuro foso en el que nos encontramos. Y nosotros no somos más inocentes por denunciarlo o callarlo. Todos hemos vivido al amparo de quienes creen tener capacidad para dirigirnos y le hemos creído. Hasta hemos votado por ellos, caramba. Aunque tarde, se impone una profunda reflexión en nosotros. Conociéndonos, el mes de diciembre no brinda posibilidad alguna para ello. Para cuando regresemos a nuestra inevitable realidad, en unas semanas, ojala no sea tarde para tratar de reparar los entuertos. Ya casi enero es una amenaza. Que nadie espere un nuevo abril. El poeta Eliot, sin saberlo en el siglo pasado ya nos lo dijo. Abril es el mes más cruel.
Publicado 21 de Diciembre de 2.005. Vespertino Tal Cual. Caracas
BALIZAJE. La Revolucion que me incluye segun mis amigos
Dice Milan Kundera que existe una tremenda confusión entre los seguidores del socialismo en el mundo y quienes lo atacan. “A los que creen que los regímenes comunistas (…) son exclusivamente producto de seres criminales, se les escapa una cuestión esencial: los que crearon estos regímenes fueron los entusiastas, convencidos de que habían descubierto el único camino que conduce al paraíso”.
Y es que este proceso de la nueva izquierda o nuevo socialismo, lleno de muchos matices que pinta la geografía política de nuestro continente también quieren convertirlo en un nuevo y esperanzador camino hacia el paraíso. Incluso muchos se empeñan en encontrar en esta vía la única posible, la ultima posibilidad, la reivindicación de los oprimidos, la igualitarización a tabla raza. Y esto tiene mucho de posible en quienes, frustrados en las décadas pasadas, creen haber perdido la posibilidad de ver un mundo mas justo, un planeta embellecido por la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos y una justa distribución de la riqueza, un igualitario acceso a la educación, las ciencias, las tecnologías y al conocimiento. Un mundo que en definitiva nos ofrezca un futuro mas parecido a lo que todos queremos.
Pero olvidan mis queridos amigos que ni este es el fin del mundo ni estos personajes los auténticos interpretes de un mundo justo y posible. No porque lleguemos a los duros años de la madurez y pensemos que cualquier descocado atrabiliario y populista militarista levante las banderas caídas hace tiempo, ese será entonces la ultima salida posible para acercarnos al mundo que hemos soñado.
Una revolución que se construye sobre la mentira –como instrumento de lucha-, las complicidades, los negociados. Una revolución que se guarda para la guerra. Se basa en el odio y el resentimiento. Un proceso que no respeta la dialéctica ni el disenso. Destruye la tolerancia y aniquila al adversario: silenciándolo, censurándolo, apresándolo. Un proceso sin fuerza intelectual sino las antiguallas que vienen detrás del Muro de Berlín. Un proceso mezquino, irracional y segregacionista, basado en el odio para matar, en vez del amor para construir. Una revolución que mantiene encantada, como no, a una mitad del país; no obstante quiere imponer sus criterios a martillazo y bozal a la otra mitad. Una revolución que esto sea, no puede involucrarme. Un proceso que mitigue la sed de venganza de los que poco han tenido, tampoco me nombra. Una revolución que tuerce los caminos de la pobreza para maquillarla y adocenarla es imposible que me incluya. Una revolución de factura autoritaria y militarista puede ser cualquier cosa menos una salida. Aquellos que siguen la Gran Marcha pueden estar en paz con sus sueños. Yo prefiero estar en paz con mi conciencia.
Y es que este proceso de la nueva izquierda o nuevo socialismo, lleno de muchos matices que pinta la geografía política de nuestro continente también quieren convertirlo en un nuevo y esperanzador camino hacia el paraíso. Incluso muchos se empeñan en encontrar en esta vía la única posible, la ultima posibilidad, la reivindicación de los oprimidos, la igualitarización a tabla raza. Y esto tiene mucho de posible en quienes, frustrados en las décadas pasadas, creen haber perdido la posibilidad de ver un mundo mas justo, un planeta embellecido por la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos y una justa distribución de la riqueza, un igualitario acceso a la educación, las ciencias, las tecnologías y al conocimiento. Un mundo que en definitiva nos ofrezca un futuro mas parecido a lo que todos queremos.
Pero olvidan mis queridos amigos que ni este es el fin del mundo ni estos personajes los auténticos interpretes de un mundo justo y posible. No porque lleguemos a los duros años de la madurez y pensemos que cualquier descocado atrabiliario y populista militarista levante las banderas caídas hace tiempo, ese será entonces la ultima salida posible para acercarnos al mundo que hemos soñado.
Una revolución que se construye sobre la mentira –como instrumento de lucha-, las complicidades, los negociados. Una revolución que se guarda para la guerra. Se basa en el odio y el resentimiento. Un proceso que no respeta la dialéctica ni el disenso. Destruye la tolerancia y aniquila al adversario: silenciándolo, censurándolo, apresándolo. Un proceso sin fuerza intelectual sino las antiguallas que vienen detrás del Muro de Berlín. Un proceso mezquino, irracional y segregacionista, basado en el odio para matar, en vez del amor para construir. Una revolución que mantiene encantada, como no, a una mitad del país; no obstante quiere imponer sus criterios a martillazo y bozal a la otra mitad. Una revolución que esto sea, no puede involucrarme. Un proceso que mitigue la sed de venganza de los que poco han tenido, tampoco me nombra. Una revolución que tuerce los caminos de la pobreza para maquillarla y adocenarla es imposible que me incluya. Una revolución de factura autoritaria y militarista puede ser cualquier cosa menos una salida. Aquellos que siguen la Gran Marcha pueden estar en paz con sus sueños. Yo prefiero estar en paz con mi conciencia.
BALIZAJE. El Ozzie que todos llevamos por dentro
“Aquí vamos, mi amigo.. ¡empeorando satisfactoriamente!”
Beltrán Alfaro
Beltrán Alfaro
Sin mucho análisis psicoanalítico o sociológico hemos de entender y aceptar que mucho de lo que vivimos hoy los venezolanos en parte tiene su asidero en nuestra propia forma de ser. Dicharacheros, amantes de la rumba eterna y el bochinche. Somos fiesta y jolgorio. Diletantes enfebrecidos de la irresponsabilidad y el asueto. Amantes fieles de la pachanga y el “vivalapepismo”. Nos apasiona escurrir el bulto y dejar para pasado mañana lo que pudiéramos hacer mañana. Esa entrega total a las decisiones pospuestas o traspasadas. Nunca aquí la determinación. Por intermedia persona podremos permanecer atados a los tiempos del que decida.
Pero es que además de eso nos encanta un hombre dicharachero. Un líder más bien apabullante aunque a veces parezca incoherente. No nos interesa si es probo y honesto. Eso no es lo importante. Lo que nos importa es que grite duro (verdades o mentiras, pero gritos al fin), fuerte, recio. Que ofenda, que sea irreverente, que blasfeme, incluso. Que derrita las masas enristrando argumentos al vuelo tratando de ofender a quienes detentan el poder.
Desde mi niñez, recuerdo una frase que de labios de muchas personas mayores brotaba con frecuente facilidad: “¡Aquí lo que falta es gobierno!. Aquí lo que falta es autoridá...!” Esta frase es sencilla pero delatadora de nuestra propia identidad autoritaria, igualmente denota nuestro afán por conseguir un ente supremo que decida por nosotros, que imparta, que determiné... que prohíba. Un líder que nos salve y, obviamente, nos permita el jueguito de lotería, el béisbol, el 5 y 6, las cervecitas de fin de semana (¡mínime!) y que nos deje coger o que nos ponga donde “haiga”.
Todo esto es parte del coctel que pervive hoy día en nosotros. Porque lo que vivimos hoy no es un aquel, no es un otro. Es ese que manda que nos une como gentilicio y nos representa, y para que ese otro abandone los altos destinos de nuestro país, deberá irse dentro de nosotros mismos ese referente de demagogia, militarismo, autoritaristo, autocratismo, desapego a las leyes y todos nuestros horrores colectivos amasados en la intimidad y la certidumbre de nuestra identidad nacional.
Para que podamos seguir andando por el mejor camino deberá supervivir la sensatez y la razón. El trabajo y la nobleza. El esfuerzo y el ejemplo. El resultado de las mejores batallas ganadas con tesón, con trabajo, sacrificio y coherencia. Hoy cuando un venezolano levanta un hermoso trofeo en el exterior y abrazado a nuestro pabellón patrio, grita: ¡Viva Venezuela! ¡Viva Chávez! Nos damos cuenta que él también representa todo lo que somos los venezolanos; toda la guerra que debemos desatar los venezolanos en nosotros mismos. Guillén es parte de lo que amamos y odiamos en Chávez. Es nuestro yo. Nuestro envés. Cara y sello de nuestra moneda. Guillén es ese que amamos y no nos gusta admitirlo.
BALIZAJE. Antipolitica entre comicos y bufones
Entre cómicos y bufones, así se nos van estos atribulados días de mitad de año. Desde que una Miss Universo quiso hacerse con la silla de Miraflores, pasando por El Brujo y llegando hoy a la enloquecida fiebre que ha desatado la candidatura de un cómico a la presidencia de nuestro país, nos hemos dado cuenta que estamos comenzando a revolvernos en nuestro propio charco.
En condiciones normales un país puede sobrevivir a una locura como esa. En las condiciones actuales es sencillamente un salto al vacío. Y la gente lo ve con esa simpleza con la vemos nuestra vida. Aderezados con whisky 18 años nuestro país se hunde en la bacanal que nos hace sauditas mientras padecemos la borrachera de los petrodólares mientras nuestro líder se pasea por el mundo chequera en mano, tratando de salvar el mundo.
Estamos en manos de fenómenos electorales. Hace algún tiempo el humorista y artista plástico Pedro León Zapata se lanzo a la presidencia, pero cuando comenzó a aparecer en las encuestas decidió que ya era tiempo de retirarse pues un país que escoja a un humorista como presidente ya deja de ser un país serio. Y el humor es una cosa muy seria para dejárselo a los políticos, eso es verdad.
Ahora puede ser que veamos a este cómico candidato o candidato cómico como una manera de joderle la vida a quien nos ha estado mamando el gallo desde hace siete años apoltronado en la deseada silla de Palacio. Puede ser que sea hora que nos burlemos de ellos, de quienes se ríen del pueblo desde las esferas del poder. Llevamos 20 años bailando la música que nos tocan los políticos irresponsables, esos que nos metieron el Decreto de Pedro El Breve por el pecho y los mismos que nos vendieron el paro como una salida. De los mismos que antes como ahora ven en este “monárquico” candidato una salida a la crisis, un outsider, una vía para escapar de los problemas que agobian nuestra democracia, un negrito que viene de abajo y que tiene el pelo malo como el Rey. O los otros, los que no tienen capacidad sino para reírse en el circo que cada domingo se levanta en cualquier pueblo del territorio nacional. Nos ofrecen centro de lomito y whisky, una Hummer o un Audi y corremos a abrazar al que “quien sabe y le echa una vaina al que te conte”. Es este país de locos, en el que nadie entiende nada. Antes al menos el Rey tenía sus poetas, sus pintores y sobre todo sus bufones que le hacían reír. En este país esta todo al revés. Los políticos se quedan sin trabajo y los cómicos se van al palacio para hacer reír al pueblo. La antipolitica sin bases, sin maquinarias, sin partidos, en fin, sin gente. El problema es que ya en el palacio hay bufones y saltimbanquis que regularmente nos hacen pegar unas carcajadas y a veces también nos asustan. Ya nuestra salida se ha vuelto un asunto ludico, un “vamos a ver y quien sabe”. Como lo dijo Camilo Jose Cela, “no es lo mismo esta dormido que durmiendo. Como tampoco es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
En condiciones normales un país puede sobrevivir a una locura como esa. En las condiciones actuales es sencillamente un salto al vacío. Y la gente lo ve con esa simpleza con la vemos nuestra vida. Aderezados con whisky 18 años nuestro país se hunde en la bacanal que nos hace sauditas mientras padecemos la borrachera de los petrodólares mientras nuestro líder se pasea por el mundo chequera en mano, tratando de salvar el mundo.
Estamos en manos de fenómenos electorales. Hace algún tiempo el humorista y artista plástico Pedro León Zapata se lanzo a la presidencia, pero cuando comenzó a aparecer en las encuestas decidió que ya era tiempo de retirarse pues un país que escoja a un humorista como presidente ya deja de ser un país serio. Y el humor es una cosa muy seria para dejárselo a los políticos, eso es verdad.
Ahora puede ser que veamos a este cómico candidato o candidato cómico como una manera de joderle la vida a quien nos ha estado mamando el gallo desde hace siete años apoltronado en la deseada silla de Palacio. Puede ser que sea hora que nos burlemos de ellos, de quienes se ríen del pueblo desde las esferas del poder. Llevamos 20 años bailando la música que nos tocan los políticos irresponsables, esos que nos metieron el Decreto de Pedro El Breve por el pecho y los mismos que nos vendieron el paro como una salida. De los mismos que antes como ahora ven en este “monárquico” candidato una salida a la crisis, un outsider, una vía para escapar de los problemas que agobian nuestra democracia, un negrito que viene de abajo y que tiene el pelo malo como el Rey. O los otros, los que no tienen capacidad sino para reírse en el circo que cada domingo se levanta en cualquier pueblo del territorio nacional. Nos ofrecen centro de lomito y whisky, una Hummer o un Audi y corremos a abrazar al que “quien sabe y le echa una vaina al que te conte”. Es este país de locos, en el que nadie entiende nada. Antes al menos el Rey tenía sus poetas, sus pintores y sobre todo sus bufones que le hacían reír. En este país esta todo al revés. Los políticos se quedan sin trabajo y los cómicos se van al palacio para hacer reír al pueblo. La antipolitica sin bases, sin maquinarias, sin partidos, en fin, sin gente. El problema es que ya en el palacio hay bufones y saltimbanquis que regularmente nos hacen pegar unas carcajadas y a veces también nos asustan. Ya nuestra salida se ha vuelto un asunto ludico, un “vamos a ver y quien sabe”. Como lo dijo Camilo Jose Cela, “no es lo mismo esta dormido que durmiendo. Como tampoco es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
BALIZAJE. Exegesis del crossover socialista (o el proceso en la granja de Juan)
Lo tuyo es mío y lo mío es mío. Bajo esta premisa debemos sostener nuestras libertades. Seria algo así como el socialismo a la venezolana, pero al revés. La autentica democratización de capital estatal, el usufructo de la renta petrolera repartida en partes iguales o al menos en becas o misiones distribuidas entre la mayor cantidad de venezolanos de acuerdo a sus acercamientos. Si por ejemplo, solo podemos extraer de ellos su voto pues tendrá menos derecho a disfrutar que el que se ha dedicado a creer en los sembradíos organoponicos en avenidas y calles de nuestras ciudades. Otros obtendrán mas o menos si vienen de la magnifica experiencia del gallinero vertical, el kit del conuco o de la Misión Vuelvan Caras. También podremos concebir un afianzamiento de las teorías de la solidaridad y el cooperativismo, tratando de abolir la posibilidad de la acumulación de riquezas e incluso la posibilidad de abordar el mercado con el excedente de producción. No existirá el lucro por lo tanto, no existirá la acumulación ni las diferencias sociales; ergo, no podrá ni comprarse un automóvil ni una casita. Esas serán taras arrastradas del imperialismo: sin techo, desnudos y sin zapatos pero defendiendo al estado autoritario que reparte a cada quien de acuerdo a sus gustos.
Puede que algunos obtengan recursos como para poder abstraerse del fondo socialista y tener en casa decodificadores de televisión por cable, vehículos producidos por el Imperio y hasta computadoras y tocadores de música alienante venida del neoliberalismo salvaje. Puede que hasta gusten del “guesgue beata” y el champaña. Son sacrificios que se permiten en esta fase del (perdonen la expresión) “cross-over” hacia el socialismo del siglo XXI. El comunismo personalizado da para esto y hasta para dejar de producir por el país con tal de no entregar la plusvalía a los cachorros del neoliberalismo salvaje. Para ello el Papa-Estado reparte la renta entre nosotros sus eternos agradecidos.
Entre otras cosas, tampoco se puede olvidar el tema de la propiedad de la tierra y los medios de producción. También debe descansar en manos del todopoderoso Estado, siempre representado en una sola figura, El Líder que sabe exactamente que hacer y como repartir a cada quien de acuerdo a “sus” necesidades, las del Líder, obviamente. Hasta las más intimas. Para eso, deberá ser suprimido todo intento de individualismo o particularidad. No es el tema de las grandes carencias sociales, educativas y asistenciales. Se trata de colectivizar las necesidades para que entre otras cosas le salga más barato la cosa al estado, para no andar con el fastidio ese de atender los particulares intereses de algunos, que suena muy proto-burgués. Lo mejor es por docenas, eso si, por gruesas, para que perdure la sensación colectivista sin ninguna apariencia de individualidades.
Para todo ello debemos en fin, olvidarnos de la historia y las posibilidades de sobrevivencia de acuerdo a las posibilidades pero en todo caso, es preciso vencer la inteligencia a fuerza del sustrato que se va quedando en los discursos demócratas para deslindarse de las características ancestrales del hombre que conllevan al progreso y la felicidad.
En todo esto pesa la visión de los iluminados, esa suerte de salvadores del mundo, que se creen mas inteligentes que nadie para ofrecernos un mundo de iguales en el que esa dictadura del proletariado no puede ser tomada en serio en tanto que como en la Granja de Orwell, hay unos animales mas iguales que otros, con el perdón de los animales. La abolición de la propiedad privada, las libertades y del abierto ejercicio de nuestras conciencias y nuestros criterios requiere definitivamente de una fuerte consistencia esférica. Incluso puede allanar su más intima frustración. Es la colectivización de la alegría, constreñida al cuadrilátero de sus sabanas o al corral de su granja. No pueden concebir la libertad en tanto que ella, como alimento de nuestra felicidad, no puede ser digerida por quien desentierra la hoz para cercenar las piernas de sus hijos.
Lo mío y lo tuyo a su disposición. Es el reino de los imbeciles, la granja en la que pasta la más funesta locura para convertirnos a la fuerza en parásitos participantes y protagonistas; no obstante, impedidos de crecer, amar, decidir y ser libres, haciéndonos creer que su limosna nos hace independientes y felices. Así nos quieren porque tampoco reina la alegría en sus corazones.
Puede que algunos obtengan recursos como para poder abstraerse del fondo socialista y tener en casa decodificadores de televisión por cable, vehículos producidos por el Imperio y hasta computadoras y tocadores de música alienante venida del neoliberalismo salvaje. Puede que hasta gusten del “guesgue beata” y el champaña. Son sacrificios que se permiten en esta fase del (perdonen la expresión) “cross-over” hacia el socialismo del siglo XXI. El comunismo personalizado da para esto y hasta para dejar de producir por el país con tal de no entregar la plusvalía a los cachorros del neoliberalismo salvaje. Para ello el Papa-Estado reparte la renta entre nosotros sus eternos agradecidos.
Entre otras cosas, tampoco se puede olvidar el tema de la propiedad de la tierra y los medios de producción. También debe descansar en manos del todopoderoso Estado, siempre representado en una sola figura, El Líder que sabe exactamente que hacer y como repartir a cada quien de acuerdo a “sus” necesidades, las del Líder, obviamente. Hasta las más intimas. Para eso, deberá ser suprimido todo intento de individualismo o particularidad. No es el tema de las grandes carencias sociales, educativas y asistenciales. Se trata de colectivizar las necesidades para que entre otras cosas le salga más barato la cosa al estado, para no andar con el fastidio ese de atender los particulares intereses de algunos, que suena muy proto-burgués. Lo mejor es por docenas, eso si, por gruesas, para que perdure la sensación colectivista sin ninguna apariencia de individualidades.
Para todo ello debemos en fin, olvidarnos de la historia y las posibilidades de sobrevivencia de acuerdo a las posibilidades pero en todo caso, es preciso vencer la inteligencia a fuerza del sustrato que se va quedando en los discursos demócratas para deslindarse de las características ancestrales del hombre que conllevan al progreso y la felicidad.
En todo esto pesa la visión de los iluminados, esa suerte de salvadores del mundo, que se creen mas inteligentes que nadie para ofrecernos un mundo de iguales en el que esa dictadura del proletariado no puede ser tomada en serio en tanto que como en la Granja de Orwell, hay unos animales mas iguales que otros, con el perdón de los animales. La abolición de la propiedad privada, las libertades y del abierto ejercicio de nuestras conciencias y nuestros criterios requiere definitivamente de una fuerte consistencia esférica. Incluso puede allanar su más intima frustración. Es la colectivización de la alegría, constreñida al cuadrilátero de sus sabanas o al corral de su granja. No pueden concebir la libertad en tanto que ella, como alimento de nuestra felicidad, no puede ser digerida por quien desentierra la hoz para cercenar las piernas de sus hijos.
Lo mío y lo tuyo a su disposición. Es el reino de los imbeciles, la granja en la que pasta la más funesta locura para convertirnos a la fuerza en parásitos participantes y protagonistas; no obstante, impedidos de crecer, amar, decidir y ser libres, haciéndonos creer que su limosna nos hace independientes y felices. Así nos quieren porque tampoco reina la alegría en sus corazones.
domingo, noviembre 12, 2006
BALIZAJE. Se busca HACEDORES DE PAIS
Si nuestro país lo viéramos como un proyecto entonces allí deberían estar tres o cuatro experiencias que nos hacen henchir el pecho de puro orgullo. La Vinotinto aunque no llegara al presente Mundial de Fútbol. Nuestro béisbol profesional y todas las figuras que nos representan en las Grandes Ligas. También anotemos la excelente lección del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles y todo el semillero que ya comienza a cosechar nuestros prados abiertos. Otro orgullo se nos presentado esta semana. “Hacedores de país”, un proyecto que reside en una estrategia de inversión social que busca promover la artesanía de las distintas regiones de nuestro país y contribuir con el fomento de planes de autogestión e inversión social entre los artesanos. No obstante, ser también una publicación que recoge lo más ancestral y lo más vernáculo de nuestras expresiones culturales sea indígena o popular. En su primera edición Hacedores de País visitó el Mundo e imagen del artesano venezolano contemporáneo; reflejando, difundiendo y mostrándonos un país posible, un país que late al margen de las discrepancias y las exclusiones. Desde el Estado Lara en su primer volumen esta joya de impecable y precisa edición nos trae a los artesanos de la madera de las poblaciones rurales ubicadas en el valle de Quibor.
Y en esta segunda edición, Hacedores de país nos alcanza en cambio al artesano ancestral asentado desde hace cientos de años a orillas del “país de las bocas del Orinoco”. Los warao hundidos en ese trozo de tierra blanda rodeada de aguas oscuras y emblemáticas de nuestra identidad, como ellos, dando paso a un país que se construye a las orillas del olvido.
Como dice el poeta Gustavo Pereira, les decimos increíblemente salvajes. Y ellos, los pemones, un poco mas abajo, en el Sur de nuestro país, se empeñan en llamar al rocío Chirike Yetaku, que significa Saliva de las Estrellas, a las lágrimas Enu Parupue, que quiere decir guarapo de los ojos, y al corazón Yewan Enapue: semilla del vientre. Para decir amigo dicen Mi otro corazón, para decir olvidar dicen perdonar, para decir tierra dicen madre, para decir madre dicen ternura y para decir ternura dicen entrega.
Y aun hoy a ese país inocente, constructor y olvidado que ocurre allá cuando nosotros no nos perdonamos los errores, que se construye y se reconstruye sobre la base de su supervivencia y su enorme ternura les ofendemos con nuestro verbo y nuestro desprecio. Aun este expais, a decir de Agustín Blanco Muñoz, se empeña en segregarlos, excluirlos y visitarlos como reliquias vivas de un pasado distante. Olvidamos nuestras raíces, como queriendo cerrar los ojos, cuando ellos están a un lado nuestro, sonriendo, con la felicidad de ser ellos mismos, dándonos lo mejor de si y entregándonos a los civilizados que somos el alma que reside en nuestras fibras, nuestro barro y nuestras maderas. Nos empeñamos en seguirlos llamando salvajes. Y ellos nos entregan su sonrisa.
No se como se pide perdón en pemon o en warao, pero por mas que intente bajar al cielo de sus manos lo alto de su historia no bajara. Por más que intente bajar la noche para excusarme, el sol de sus ojos no dejara de abrirse cada dia.Gracias a la Fundación Arte Sano Group por traernos estos Hacedores de País y enseñarnos a mirar con orgullo lo que hemos dejado de ser y lo que reposa en las manos de nuestros artesanos que es la mejor forma de sentirnos orgullosos de nuestra identidad y nuestra historia.
Y en esta segunda edición, Hacedores de país nos alcanza en cambio al artesano ancestral asentado desde hace cientos de años a orillas del “país de las bocas del Orinoco”. Los warao hundidos en ese trozo de tierra blanda rodeada de aguas oscuras y emblemáticas de nuestra identidad, como ellos, dando paso a un país que se construye a las orillas del olvido.
Como dice el poeta Gustavo Pereira, les decimos increíblemente salvajes. Y ellos, los pemones, un poco mas abajo, en el Sur de nuestro país, se empeñan en llamar al rocío Chirike Yetaku, que significa Saliva de las Estrellas, a las lágrimas Enu Parupue, que quiere decir guarapo de los ojos, y al corazón Yewan Enapue: semilla del vientre. Para decir amigo dicen Mi otro corazón, para decir olvidar dicen perdonar, para decir tierra dicen madre, para decir madre dicen ternura y para decir ternura dicen entrega.
Y aun hoy a ese país inocente, constructor y olvidado que ocurre allá cuando nosotros no nos perdonamos los errores, que se construye y se reconstruye sobre la base de su supervivencia y su enorme ternura les ofendemos con nuestro verbo y nuestro desprecio. Aun este expais, a decir de Agustín Blanco Muñoz, se empeña en segregarlos, excluirlos y visitarlos como reliquias vivas de un pasado distante. Olvidamos nuestras raíces, como queriendo cerrar los ojos, cuando ellos están a un lado nuestro, sonriendo, con la felicidad de ser ellos mismos, dándonos lo mejor de si y entregándonos a los civilizados que somos el alma que reside en nuestras fibras, nuestro barro y nuestras maderas. Nos empeñamos en seguirlos llamando salvajes. Y ellos nos entregan su sonrisa.
No se como se pide perdón en pemon o en warao, pero por mas que intente bajar al cielo de sus manos lo alto de su historia no bajara. Por más que intente bajar la noche para excusarme, el sol de sus ojos no dejara de abrirse cada dia.Gracias a la Fundación Arte Sano Group por traernos estos Hacedores de País y enseñarnos a mirar con orgullo lo que hemos dejado de ser y lo que reposa en las manos de nuestros artesanos que es la mejor forma de sentirnos orgullosos de nuestra identidad y nuestra historia.
Publicado en diario Sol de Margarita. 26 de Junio, 2.006.
Lo editamos puesto que el libro Hacedores de Pais, Mundo e Imagen del Artesano Ancestral ha obtenido el "Premio Nacional del Libro 2005".
miércoles, octubre 25, 2006
Notas de un GASTRONAUTA. RESTANURANT ANTILLANA
Uno en esta vida de gastronauta que nos ha tocado disfrutar se ha conseguido de todo. Muchas rarezas y muchos hallazgos. Descubrimientos que uno los disfruta mientras puede, incluso hemos tenido que ocultar esos encuentros por temor a que con el paso inmediato del anonimato a la popularidad se les extravíen valores y aciertos que terminamos por desecharlos. Pequeños restaurantes a los que preferimos dejar detenidos en la memoria gastronómica y no volver a visitar. Recordarlos desde allí. No obstante, también hemos disfrutado los otros a los que no deseáramos volver. De los que uno sale con ese extraño sabor en boca de haber acudido a un asunto de asalto o de despilfarro. Y de eso vamos a hablar…
Hay sitios en el que a uno se le pone creativo el mesonero. En el que decide por ejemplo entre la mesa y la cocina cambiar la comanda y doblar la nación de la ensalada porque “me di cuenta que usted come mucho, maestro”. O aquellos en los que te cambian la fruta del batido o el tipo del pescado y se asombran y hasta le dicen a uno: “nunca pensé que se iba a dar cuenta”. Están los otros los que aprovechándose del nivel etílico del comensal se aprovechan para abultar las cuentas… pero de esos no vamos a hablar.
Hay otra anécdota que nadie nos cree. Nos sucedió hace unos años a un par de parejas en un restaurante en Pampatar al que le dedica mucho espacio la fauna farandulera y bancaria del país. El caso es que la muchachita que nos atendió no supo aceptar como respuesta a su inocente o ignorante pregunta de si íbamos a comer. Resulta que los hombres de la mesa (con mucho humor, por cierto) tuvimos que soportar la mala pasada, pues nos dejaron fuera de la comanda y al reaccionar ya era demasiado tarde para comer porque habían cerrado la cocina!. Bárbaro e increíble y ni una disculpa de su propietaria pudimos recibir.
Esos son casos hasta jocosos. Lo que no es jocoso son esos sitios en los que te traen pan con ajo o casabe con parmesano sin haberlos pedido, sin habértelo comido con la perfecta excusa de inflarle la cuenta. Están otros a los que uno solicita dos vasos de agua y le traen una botella de litro y medio de agua mineral importada y te la cobran a precio de 18 años. Un gesto deshonesto y tracalero al que uno debe reaccionar como comensal.
Están otros sitios en los que la pésima decoración e interiorismo redundan en una atmósfera terrible, intentando vendértela como de vanguardia, o rustica o caribeña. Pero el mal gusto ya es otra cosa de la que uno puede fácilmente escapar. Ni siquiera pasando frente a estos establecimientos.
Hay de los que pretenden en cambio venderte cocina creativa o fusión venezolana pero escasamente llegan a caraota recalentada con carne mechada refrita a lo pata e’ grillo larense, todo esto en paredes desvencijadas, descascaradas y pisos a retazos, pero cuando te llega la cuenta la creatividad se les va al techo (al que por cierto, le falta un poco de mantenimiento) pues te quieren cobrar como si estuvieras comiendo en un hotel 5 estrellas o en el Centro Sambil.
Y en el sambil hay un sitio que reúne varias de estas taras. Sobre todo porque:
-El mesonero se pone creativo y al destapar la botella del elixir, sin pedir permiso arroja dos chorros del preciado liquido sin chistar como si tal cosa y como si esa botella fuera de el.
-Le colocan un pan tieso embadurnado de mantequilla con ajo (no al ajillo) sin haberlo pedido y hasta se lo intentan cobrar aun habiendo devuelto el obsequio que uno no tarda en descubrir que se lo están agregando en la cuenta.
-Al menos la carne que tanto me han recomendado no pasa de ser la de un restaurante de carnes de carretera. Un t-bone sin frescura y de textura prieta y densa. Sangrante si, pero de mala percepción olfativa. Corte medio, de unos 600 grs. Por lo que el corte transverso que supone exactas porciones de carne de lomito y solomo a los lados del hueso “t” no es consistente ni merece el aprecio de un sibarita de las carnes rojas. Todo esto estuviera bien si ocurrieran dos cosas:
-El precio del corte fuese correspondiente a la atención y la calidad de la carne. Por lo que podemos decir que es demasiado caro, ni siquiera costoso.
-El ambiente de fusión barrochanismo cursi pintarrajeado de blanco pretendidamente anglo-caribeño enmarca con esmirriadas varas de mangle el ambiente. Espacio desde el cual, por cierto, nunca se puede apreciar la pantalla gigante a no ser que sea con 4 palos encima… pero de mangle.
Lo peor de todo es que es la tercera vez que me ocurre, pero atendiendo a los comentarios de varios amigos decidí… bueno eso, caer nuevamente para comprobar que las dos veces anteriores el que tenia razón era yo en no volver a esta maroma o morisqueta de las islas antillanas… Fuera de mi lista por deshonesto y mala atención. Lo de la decoración es culpa mia, porque ¿quien me manda? Odio esos pastiches decorativos…
Hay sitios en el que a uno se le pone creativo el mesonero. En el que decide por ejemplo entre la mesa y la cocina cambiar la comanda y doblar la nación de la ensalada porque “me di cuenta que usted come mucho, maestro”. O aquellos en los que te cambian la fruta del batido o el tipo del pescado y se asombran y hasta le dicen a uno: “nunca pensé que se iba a dar cuenta”. Están los otros los que aprovechándose del nivel etílico del comensal se aprovechan para abultar las cuentas… pero de esos no vamos a hablar.
Hay otra anécdota que nadie nos cree. Nos sucedió hace unos años a un par de parejas en un restaurante en Pampatar al que le dedica mucho espacio la fauna farandulera y bancaria del país. El caso es que la muchachita que nos atendió no supo aceptar como respuesta a su inocente o ignorante pregunta de si íbamos a comer. Resulta que los hombres de la mesa (con mucho humor, por cierto) tuvimos que soportar la mala pasada, pues nos dejaron fuera de la comanda y al reaccionar ya era demasiado tarde para comer porque habían cerrado la cocina!. Bárbaro e increíble y ni una disculpa de su propietaria pudimos recibir.
Esos son casos hasta jocosos. Lo que no es jocoso son esos sitios en los que te traen pan con ajo o casabe con parmesano sin haberlos pedido, sin habértelo comido con la perfecta excusa de inflarle la cuenta. Están otros a los que uno solicita dos vasos de agua y le traen una botella de litro y medio de agua mineral importada y te la cobran a precio de 18 años. Un gesto deshonesto y tracalero al que uno debe reaccionar como comensal.
Están otros sitios en los que la pésima decoración e interiorismo redundan en una atmósfera terrible, intentando vendértela como de vanguardia, o rustica o caribeña. Pero el mal gusto ya es otra cosa de la que uno puede fácilmente escapar. Ni siquiera pasando frente a estos establecimientos.
Hay de los que pretenden en cambio venderte cocina creativa o fusión venezolana pero escasamente llegan a caraota recalentada con carne mechada refrita a lo pata e’ grillo larense, todo esto en paredes desvencijadas, descascaradas y pisos a retazos, pero cuando te llega la cuenta la creatividad se les va al techo (al que por cierto, le falta un poco de mantenimiento) pues te quieren cobrar como si estuvieras comiendo en un hotel 5 estrellas o en el Centro Sambil.
Y en el sambil hay un sitio que reúne varias de estas taras. Sobre todo porque:
-El mesonero se pone creativo y al destapar la botella del elixir, sin pedir permiso arroja dos chorros del preciado liquido sin chistar como si tal cosa y como si esa botella fuera de el.
-Le colocan un pan tieso embadurnado de mantequilla con ajo (no al ajillo) sin haberlo pedido y hasta se lo intentan cobrar aun habiendo devuelto el obsequio que uno no tarda en descubrir que se lo están agregando en la cuenta.
-Al menos la carne que tanto me han recomendado no pasa de ser la de un restaurante de carnes de carretera. Un t-bone sin frescura y de textura prieta y densa. Sangrante si, pero de mala percepción olfativa. Corte medio, de unos 600 grs. Por lo que el corte transverso que supone exactas porciones de carne de lomito y solomo a los lados del hueso “t” no es consistente ni merece el aprecio de un sibarita de las carnes rojas. Todo esto estuviera bien si ocurrieran dos cosas:
-El precio del corte fuese correspondiente a la atención y la calidad de la carne. Por lo que podemos decir que es demasiado caro, ni siquiera costoso.
-El ambiente de fusión barrochanismo cursi pintarrajeado de blanco pretendidamente anglo-caribeño enmarca con esmirriadas varas de mangle el ambiente. Espacio desde el cual, por cierto, nunca se puede apreciar la pantalla gigante a no ser que sea con 4 palos encima… pero de mangle.
Lo peor de todo es que es la tercera vez que me ocurre, pero atendiendo a los comentarios de varios amigos decidí… bueno eso, caer nuevamente para comprobar que las dos veces anteriores el que tenia razón era yo en no volver a esta maroma o morisqueta de las islas antillanas… Fuera de mi lista por deshonesto y mala atención. Lo de la decoración es culpa mia, porque ¿quien me manda? Odio esos pastiches decorativos…
Restaurant ANTILLANAS. Centro Sambil de Margarita. Entrada Playa El Yaque
Seccion EL ESPEJO ES EL PLATO. Programa CON AGUA O CON SODA. Exitos 94.9 FM. Isla de Margarita. Sabados 3:00 a 5:00 p.m.
www.conaguaoconsoda.com (audio digital - tiempo real)
BALIZAJE. Antipolitica entre comicos y bufones
Entre cómicos y bufones, así se nos van estos atribulados días de mitad de año. Desde que una Miss Universo quiso hacerse con la silla de Miraflores, pasando por El Brujo y llegando hoy a la enloquecida fiebre que ha desatado la candidatura de un cómico a la presidencia de nuestro país, nos hemos dado cuenta que estamos comenzando a revolvernos en nuestro propio charco.
En condiciones normales un país puede sobrevivir a una locura como esa. En las condiciones actuales es sencillamente un salto al vacío. Y la gente lo ve con esa simpleza con la vemos nuestra vida. Aderezados con whisky 18 años nuestro país se hunde en la bacanal que nos hace sauditas mientras padecemos la borrachera de los petrodólares mientras nuestro líder se pasea por el mundo chequera en mano, tratando de salvar el mundo.
Estamos en manos de fenómenos electorales. Hace algún tiempo el humorista y artista plástico Pedro León Zapata se lanzo a la presidencia, pero cuando comenzó a aparecer en las encuestas decidió que ya era tiempo de retirarse pues un país que escoja a un humorista como presidente ya deja de ser un país serio. Y el humor es una cosa muy seria para dejárselo a los políticos, eso es verdad.
Ahora puede ser que veamos a este cómico candidato o candidato cómico como una manera de joderle la vida a quien nos ha estado mamando el gallo desde hace siete años apoltronado en la deseada silla de Palacio. Puede ser que sea hora que nos burlemos de ellos, de quienes se ríen del pueblo desde las esferas del poder. Llevamos 20 años bailando la música que nos tocan los políticos irresponsables, esos que nos metieron el Decreto de Pedro El Breve por el pecho y los mismos que nos vendieron el paro como una salida. De los mismos que antes como ahora ven en este “monárquico” candidato una salida a la crisis, un outsider, una vía para escapar de los problemas que agobian nuestra democracia, un negrito que viene de abajo y que tiene el pelo malo como el Rey. O los otros, los que no tienen capacidad sino para reírse en el circo que cada domingo se levanta en cualquier pueblo del territorio nacional. Nos ofrecen centro de lomito y whisky, una Hummer o un Audi y corremos a abrazar al que “quien sabe y le echa una vaina al que te conte”. Es este país de locos, en el que nadie entiende nada. Antes al menos el Rey tenía sus poetas, sus pintores y sobre todo sus bufones que le hacían reír. En este país esta todo al revés. Los políticos se quedan sin trabajo y los cómicos se van al palacio para hacer reír al pueblo. La antipolitica sin bases, sin maquinarias, sin partidos, en fin, sin gente. El problema es que ya en el palacio hay bufones y saltimbanquis que regularmente nos hacen pegar unas carcajadas y a veces también nos asustan. Ya nuestra salida se ha vuelto un asunto ludico, un “vamos a ver y quien sabe”. Como lo dijo Camilo Jose Cela, “no es lo mismo esta dormido que durmiendo. Como tampoco es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
En condiciones normales un país puede sobrevivir a una locura como esa. En las condiciones actuales es sencillamente un salto al vacío. Y la gente lo ve con esa simpleza con la vemos nuestra vida. Aderezados con whisky 18 años nuestro país se hunde en la bacanal que nos hace sauditas mientras padecemos la borrachera de los petrodólares mientras nuestro líder se pasea por el mundo chequera en mano, tratando de salvar el mundo.
Estamos en manos de fenómenos electorales. Hace algún tiempo el humorista y artista plástico Pedro León Zapata se lanzo a la presidencia, pero cuando comenzó a aparecer en las encuestas decidió que ya era tiempo de retirarse pues un país que escoja a un humorista como presidente ya deja de ser un país serio. Y el humor es una cosa muy seria para dejárselo a los políticos, eso es verdad.
Ahora puede ser que veamos a este cómico candidato o candidato cómico como una manera de joderle la vida a quien nos ha estado mamando el gallo desde hace siete años apoltronado en la deseada silla de Palacio. Puede ser que sea hora que nos burlemos de ellos, de quienes se ríen del pueblo desde las esferas del poder. Llevamos 20 años bailando la música que nos tocan los políticos irresponsables, esos que nos metieron el Decreto de Pedro El Breve por el pecho y los mismos que nos vendieron el paro como una salida. De los mismos que antes como ahora ven en este “monárquico” candidato una salida a la crisis, un outsider, una vía para escapar de los problemas que agobian nuestra democracia, un negrito que viene de abajo y que tiene el pelo malo como el Rey. O los otros, los que no tienen capacidad sino para reírse en el circo que cada domingo se levanta en cualquier pueblo del territorio nacional. Nos ofrecen centro de lomito y whisky, una Hummer o un Audi y corremos a abrazar al que “quien sabe y le echa una vaina al que te conte”. Es este país de locos, en el que nadie entiende nada. Antes al menos el Rey tenía sus poetas, sus pintores y sobre todo sus bufones que le hacían reír. En este país esta todo al revés. Los políticos se quedan sin trabajo y los cómicos se van al palacio para hacer reír al pueblo. La antipolitica sin bases, sin maquinarias, sin partidos, en fin, sin gente. El problema es que ya en el palacio hay bufones y saltimbanquis que regularmente nos hacen pegar unas carcajadas y a veces también nos asustan. Ya nuestra salida se ha vuelto un asunto ludico, un “vamos a ver y quien sabe”. Como lo dijo Camilo Jose Cela, “no es lo mismo esta dormido que durmiendo. Como tampoco es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.
Articulo publicado en Sol de Margarita. 02 de Agosto, 2.006.
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