lunes, agosto 10, 2009

LEO BLANCO Y EL TRIO ENCRUCIJADA

El jazz es un abrazo en la madrugada.
Si hubiese la manera de permanecer en su abrazo no existiese los espacios de la soledad. El jazz es una calada que arrastra de todo, que mueve el fondo; que todo lo trae y todo lo lleva. El jazz es como una fuente de la que beben todos y todos la llenan. Nadie traiciona al jazz porque el jazz a nadie pertenece. Nadie finge amar el jazz, pues para amarlo hay que saberlo, como el aceite de la mujer. El jazz cuando se apropia de alguien ya más nunca abandona sus días. El jazz es una sentencia en la que todos presumimos la certeza de ser amantes o infieles sin serlo.
El jazz se hace nuestro cuando lo bebemos, aunque no todos se atreven a escanciar ese licor. Incluso cuando se lo brindas a alguien, por lo general sabe que es un buen elixir pero tarda días en saber que ha sido intoxicado con su veneno.
Con la mujer es distinto, pues ella lleva per se inoculado el virus del jazz. Cuando bebemos de sus labios, nos está suministrando la dosis exacta para permitirnos enfermar de amor o de jazz que es lo mismo, se sabe.
Y hoy hemos venido a ser infectados de gozo y jazz. Es el jazz que nos trae uno de los más importantes pianistas del jazz venezolano e internacional: Leo Blanco… Leo es quizás en este momento uno de los músicos mas influyentes en la escena musical venezolana. Así lo reflejan sus trabajos anteriores y esta AFRICA LATINA que viene hoy a inocularnos. Fusión de ritmos y sonoridades africanas en la paleta de intensos colores latinoamericanos. Su trabajo intenso y creativo, profundo y reflexivo se avoca a sabernos como cultura pero también como expresión de una raza cósmica y mestiza que nos hace únicos y universales como lo dijo el maestro Jose Ignacio Cabrujas.
Junto a el, se nos aviene la exactitud y la precisión del contrabajista Gonzalo Teppa, quien en su más reciente producción CON TRABAJOS DE ALDEMARO lo reafirma como uno de los músicos más versátiles, estructurados y milimétricos en la ejecución del bajo en nuestro país. Y para agregar atmosfera, sonoridad, alma y locuacidad también presupuestamos al carismático Diego “El Negro” Alvarez en la percusión, no existe nadie que no lo quiera tener en su proyecto…
Todo lo demás esta demás. Pues al estar frente a un prodigio no queda más que verlo, escucharlo, degustarlo y disfrutarlo. Son esas pocas cosas a las que se asiste como en una ceremonia. Y esta noche asistiremos a la llegada del Jazz a Margarita que es como celebrar la llegada de la buena música a nuestras costas. Celebrarlo, como dice Montejo, para vivir o para morir, ya no se sabe, porque al entrar ya no se sabe.

Palabras de Fernando Escorcia en la
Presentacion de Leo Blanco, Gonzalo teppa y Diego El Negro Alavarez
Sala Casa de Las Artes Omar Carreño de La Asuncion, Nueva Esparta
Jueves 06 de Agosto, 2.009



miércoles, febrero 04, 2009

UN INUSITADO RESTORAN CHINO LOUNGE

Cuantos de nosotros no nos hemos acercado alas horas del mediodía y nos decimos: hoy quiero comer chino. Aunque no tenga nada que ver con la antropofagia, podemos decir que esa resuelta decisión tiene mucho de feria, alegría y celebración. Mucho de lúdico y mucho de azar; partes intrínsecas a la milenaria cultura oriental. Aun sabiendo la enorme comunidad china en nuestro país, son pocas las posibilidades de contacto que encontramos para celebrarlo, a no ser los bazares y el restorán chino.
Esta emblemática institución gastronómica las conocemos por sus enigmáticos altares, sus enormes jarrones y su sagrado tótem a la fortuna y la paz, el buda y el buey; el dragón de ojos amenazadores y los inciensos. Los tigres acechantes y las gárgolas saliendo de las paredes, los aleros de las pagodas, el rojo y el dorado como claves de una decoración signada por lo místico y tradicional pero que para muchos de nosotros se convierten en una marca tan kitch como identificativa.
La Casa Yong, la casa de la gastronomía china, viene a ser exactamente todo lo contrario. Este restaurante que desde hace un año disfrutamos en la Isla de Margarita, por los lados de la avenida Aldonza Manrique en Pampatar, es un chino fuera de lo común, es casi un chino minimalista. Y lo comprobamos en varias de sus características.
Primero, a no ser por algunos elementos decorativos que reposan en la vitrina de entrada (y que curiosamente están a la venta), el interiorismo es limpio y pleno, lleno de luz y de colores muy claros, relajados, ambientados en detalles orientales muy sencillos en la arquitectura de la mesa y su mantelería, deja espacio para el sosiego y la calma. De estilo vanguardista y casi lounge nos impresiona la sencillez de sus espacios y su atmósfera, sin recargos y sin sobresaltos. Incluso las áreas sanitarias son de una calidad y una higiene que denota cuidado, atención y comodidad precisa para el comensal.
Segundo por su atención. Una bella y flaca rubia nos recibe con una sonrisa carnosa y atenta mientras el resto del personal muy venezolano se dedica a recibir nuestro pedido muy atentamente. Desde el legendario barman “Caripe”, hasta el único mesonero oriental de reciente adquisición, que nos atiende con precisión, dinamismo y hasta con modismos margariteños que no dejan de descubrir sonrisas en los comensales.
Tercero, porque son constantes y honestos. Aun careciendo de un perfil exacto en su gastronomía, veremos una extensa carta que se pasea por la comida cantonesa, sube a las almibaradas y picantes formulas del norte, se regocija en las tendencias szechuan y se vuelve mas occidental en los platos diseñados por la alienante cultura salida del Chinatown niuyorkino.
Y cuarto, porque para que usted vea a los propios chinos visitando un restaurante es porque efectivamente no solo es sensato, sino que su cocina es precisa, correcta y lo mas cercana a sus sabores históricos y nacionales.
La Casa Yong se afana en ser una cocina estable desde su inicio. Desde los consabidos platos chinos sin sobresaltos, hasta los tradicionales. Sin sobresaltos, cuánto amamos los comensales de esta isla una cocina que sea estable, que no nos sorprenda más allá de lo sensato. Todos los platos tradicionales chinos lucen impecables y suficientes. Y esa es otra característica que nos tranquiliza. La relación precio-cantidad jamás podrá ser superada por restaurante alguno, a no ser por la exagerada culinaria maracucha, la amable mesa colombiana y la profusa amabilidad española. No obstante, en las arduas combinaciones de mariscos, pescados, aves y carnes rojas, no son menos osados y acertados.
En los todos los platos de la Casa Yong tendrá la posibilidad inexcusable de descubrir la gastronomía milenaria que nos viene del gigante oriental. Como lo hacen ellos en su inveterada tradición gastronómica se cuidan perfectamente las proporciones, el corte de los vegetales, la frescura de cada ingrediente y el hermoso colorido servido en mesa. Exactitud, proporción y armonía. Sus platos calientes son exactos, los arroces chinos (los fritos son americanadas) son increíbles, chow mein sin sobresaltos y una amplia lista de wanton para reponer al mas enratonado.
En resumen, podemos advertir que si busca más aventura que placer en las incursiones por la gastronomía china deberá pasearse por cualquiera de las ya abundantes ofertas culinarias orientales en la Isla. Aquí en Casa Yong se come bien, abundante y correcto, que es lo menos que uno reverencia en un restaurante en estos tiempos.
No se sorprenda si cuando los visite, un mesonero chino, muy ágil y entusiasta, le dice en perfecto oriental: Dime, mijooo….

Casa Yong. La casa de la gastronomía china. Av. Aldonza Manrique. Playa El Angel.
Pampatar. Isla de Margarita
Articulo Publicado en la Revista Paladares Arte Gastronomico, Edicion Nº 11. 2.008. Isla de Margarita

LA BELLA VISTA DEL GUAXAMURI

El lounge ha tomado la Isla de Margarita. Como estética de los visible, lo incontrastable. Son cada vez más entretenidos y también más atractivos. No solo por el ambiente, su música y su carta, sino también por quienes asiduamente concurren cada semana a estos espacios. Son espacios llamados ahora chillout, sumamente lights en los que la atmosfera fashion y la sobriedad enfiebran a sus huéspedes. Como dice Alberto Soria, vienen acompañados de cartas para cenas lights, tal como suelen cenar las hermosas chicas y varones quienes los visitan. Para los sibaritas, no son más que espacios para alternar un par de tragos, unas tapas (perdón, debo escribir entradas) y una amena conversación. Para los más, los lounges son por antonomasia, espacios para ver y dejarse ver. De allí que luego de la suerte que toman algunos sitios devienen en suertes de discotecas o salas de baile, ambientes de performances, catas de vino, sushi bar y salas de fiestas privadas.
Debo confesar que el Salon Restaurant Guxamuri no ha sido un hallazgo para mí. Si reconozco que su cocina me ha agradado y enamorado. Luego del prudente reposo que damos a las nuevas propuestas, nos acercamos a este salón en el que se funden el comedor de ambiente lounge con un comedor vanguardista, sillas indonesias y una despabilante terraza que permite agregar verde y salitre a la mirada y el gusto.
No obstante, lo sobresaliente, como disfrutamos en valor, está en la arquitectura de la mesa y la estética de cada uno de los platos; en la aquiescencia de los sabores mantuanos y la geometría contemporánea de los componentes. La chef ejecutiva Yuraima Blanco ha sabido exponer su discurso en cada plato. Refaccionando, releyendo nuestra cultura gastronómica y sacando el sabor de los fogones maternos. Yuraima con esta propuesta refuerza su trabajo culinario, alejada de la exposición mediática y se dedica a lo hermoso del servicio y el yantar. Se dejan colar sus ocurrencias y sus agregados, su soporte académico con las divertidas proposiciones, lo anecdótico con lo ideal, lo histórico con lo genial. Cada vez que se sienta en su mesa sabrá de sus arepas familiares y los sueños de dar placer sin mezquindades.
Decíamos que cada mesa tiene una arquitectura encantadora. Cada plato, cada copa, la cubertería precisa, servilleta e individuales que han sido escogidos con gusto y cuidados. Una curaduría de restaurante llevada impecablemente a cabo por la Ing. Milagros Guerrero de Kabche, quien además funge en la gerencia del hotel Bella Vista en esta etapa de renovación y adaptación a las nuevas tendencias de la hotelería mundial. El detalle de la mesa y todos sus componentes, en la que nos hemos detenido tiene que ver con un elemento importante y es la valoración que cada vez más se tiene con los comensales y la estética; el confort y la atmosfera. Su mobiliario ha sido traído especialmente desde Indonesia y no reporta a ninguna estética fashion ocasional de remate de almacén. Su decoración y cada detalle resuman una fusión ciertamente curiosa para la propuesta mantuana creativa que nos acerca la chef ejecutiva.
Pocos platos en la carta, suficientes para determinar aplicación y precisión justas y acertadas. Recordamos algunos de ellos. Por ejemplo, el chupe de gallina al estilo caraqueño y arepitas amasadas con ají dulce. Recordamos el lomito mantuano, suerte de tepuy ancestral con neblina de papelón y sabor de asado negro y ron venezolano. Paseamos por la colonia de la mano de la polvorosa de gallina y queso telita de sabores exóticos. Soñamos con los langostinos con crocante de almendras sobre culi de parchita y unas costillitas de cordero con berenjenas y patatas inolvidables. Para el cierre nos reservamos a reconocer en el paladar parte de nuestra historia con el Negro en camisa. Digno representante de la fusión de la culinaria venida de Africa, con la Colonia y los sabores esparcidos en el valle del Guaraira Repano. Yuraima ha sabido enamorar los sentidos del comensal y plenar los deseos del amante. Yuraima con su negritud y sus manos han sabido otorgar a cada plato la historia y la tradición que le precede.
Cada vez que pose sus brazos en la mesa de Yuraima, sabrá que alentar el gusto es también excitar el placer de lo vivido. El gozo hermoso de la plenitud. Ese afecto y esa transfiguración gustativa se afincan en cada plato, cada caldo. Cuando se sale del restaurant Guaxamuri sabrá que este salón es un espacio grande como el alma de una mujer, noble como el abrazo de la amante, seguro como el regazo del amor.

Salón Restaurante Guaxamuri. Hotel Bella Vista.
Av. Santiago Mariño. Porlamar. Isla de Margarita.
Publicado en Revista Paladares Arte Gastronomico
Edicion 10º. 2.008. Isla de Margarita.

viernes, junio 06, 2008

EUGENIO MONTEJO

EL POETA HA INICIADO UN NUEVO VIAJE.
EUGENIO MONTEJO. GRANDE Y NOBLE.
A QUIEN NOS TOCO EL ENORME PLACER DE CONOCERLO Y ADMIRARLO HOY SENTIMOS EL DOLOR DE SU PARTIDA.
NUNCA ANTES HAN SOBRADO LAS PALABRAS.
NUNCA ANTES COMO HOY FALTAN PALABRAS PARA DESPEDIRLO.
SILENCIO Y LA INMENSA TERREDAD QUE NOS DEJO CON SU VERBO.
HOY LO RECUERDO EN ESTA IMAGEN. HACE UNOS 12 AÑOS.
TOMADA POR MI EN UN RESTAURANTE DE PLAYA EN PAMPATAR, ISLA DE MARGARITA.
LE ADMIRAREMOS ETERNAMENTE
RECORDEMOS ALGUNOS DE SUS MAS HERMOSOS VERSOS.

Dura menos un hombre que una vela...
Dura menos un hombre que una vela pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol, que una piedra,
se anochece ante el viento más leve, con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua, casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento, y sin embargo,
cuando parte siempre deja la tierra más clara.

LA TERREDAD DE UN PÁJARO
La terredad de un pájaro es su canto,
lo que en su pecho vuelve al mundo
con los ecos de un coro invisible
desde un bosque ya muerto.

Su terredad es el sueño de encontrarse
en los ausentes,de repetir hasta el final la melodía
mientras crucen abiertas los aires
sus alas pasajeras,
aunque no sepa a quién le cantani por qué,
ni si podrá escucharse en otros algún día
como cada minuto quiso ser:más inocente.
Desde que nace nada ya lo aparta
de su deber terrestre,
trabaja al sol, procrea, busca sus migas
y es sólo su voz lo que defiende
porque en el tiempo no es un pájaro
sino un rayo en la noche de su especie,
una persecución sin tregua de la vida
para que el canto permanezca.



-




"La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide—ni siquiera palabras."(...)
"Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz.
Y despertamos."



DEL LIBRO CHAMARIO
La bicicleta
La bici sigue la cleta

por una ave siempre nida
y una trom suena su peta...
¡Qué canción tan perseguida!
El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al jil
y el otoño a su verano.
Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más adelante.
Allá se va el corazón
en aero plano plano
y con él va la canción
escrita en caste muy llano.

lunes, marzo 24, 2008

PALADAR DE SIBARITA


Cada vez son más difíciles de conseguir espacios que estén dedicados exclusivamente a cultivar el paladar. Las nuevas tendencias gastronómicas han llevado a la restaurantería contemporánea a fundirse en los estilos, modas y propuestas que giran fundamentalmente en la forma, en la imagen plástica y en la belleza que en la profundidad de los sabores, en la sencillez de la cocina precisa y exacta.
La reciente inauguración del Restaurante Paladar Margarita nos trae el rescate de la tradición de los restaurantes que están dedicados únicamente a cultivar y homenajear el gusto por la gastronomía sencilla, al darle a la degustación de un plato algo que es más honesto que practico. Es belleza y es memoria. Es fusión y creatividad. La belleza es un engaño mudo, dijo Teofrasto. Pero en los platos de Paladar Margarita saltan y resaltan la armonía y el equilibrio, características esenciales de la buena mesa.
En Pampatar, el nuevo enclave de la gastronomía insular, resalta este espacio sin mayores pretensiones haciendo el resguardo a aquella sabia premisa que dice que lo sencillo es lo bello. Elegancia y para servir la mejor comida no se amerita la petulancia. Menos es más, aunque el racionamiento de las cantidades a los gastronautas no nos enamore. Menos es más por lo sencillo.
A la cabeza de este restaurante se encuentra el chef Carlos Rocco, quien con su bonhomía y su creatividad, cocida en el trafagar de los hornos del Grupo Ara en Caracas, ha sabido incrustar en la carta la memoria de nuestra cocina en el marco de sus influencias mediterráneas, itálicas y españolas y una corrección de tendencias asiáticas. Su propuesta reside en su autoría, no a manera de agregar ingredientes sino a modo de creación y fusión; mixtura e intertextualidad. Residen en el plato un ceviche mixto con el exuberante sabor del mango; o la catalana a la manera del mediterráneo; o el salmón perfectamente sellado al grill con la certeza sanjuanera del dulce de lechosa. Son algunos de los platos en los que esta cocina de autor se luce sobre la particular forma de entender nuestro paladar está marcado por la insularidad. Esa incorporación de sabores locales que hacen que regresemos a nuestros ancestros aun cuando degustemos el cordero en dos cocciones con carpaccio de hongos portobello o el mero centro del lomito (con muy buena puntería, por cierto) arropado con jamón de parma y un jugo oscuro de finas hierbas. Antes hay que regodearse en el carpaccio de pato ahumado al carbón de cuji con aderezao de oporto. Sublime e iniciático.
Otro detalle que vale son los exactos contornos. A saber, nuestra culinaria basada fundamentalmente en los carbohidratos se hace esta concesión incorporando hasta tres tipos de arroces que dialogan perfectamente con cada uno de los platos. Algunas especias e ingredientes asiáticos son agregados sin estorbo, ni opulencia ni ensañamiento. El curry es dosificado para acercarlos a nuestra cultura de sabores. Lo asiático incorporado mas como un reflejo de la dinámica de las tendencias gastronómicas del momento y no como una ostentación o asimilación mediática.
Como cierre le agradecemos una travesura bien hecha. El quesillo a base de queso de cabra y papelón. Un sabor inusual pero que en lo exótico, en la agria característica del lácteo caprino se ensaña una vez más el fuerte y dulce sabor de nuestro papelón. Estas creaciones se agradecen y se aplauden.
En sala todo luce sobrio, preciso y en su lugar. No hay espacio para lo kitch ni para la altanería. Un servicio correcto en una arquitectura de mesa perfecta. Un espacio que nos prepara el ambiente para degustar la excelente gastronomía que nos revela verdad. Como dijo el poeta John Keats “La belleza es verdad, la verdad es belleza”. Y en Paladar Margarita reside la certeza de la belleza en la verdad de lo sencillo. Palabra de poeta, paladar de sibarita.



Paladar Margarita Restaurant. Calle Joaquin Maneiro.
Pampatar. Isla de Margarita
Articulo publicado en la revista
PALADARES ARTE GASTRONOMICO. Edicion No. 09
http://www.paladaresartegastronomico.com/

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lunes, febrero 11, 2008

CATAR Y SALUDAR EN CATABAR


Desde hace unos años viene dándose un hermoso proceso de transformación en la oferta gastronómica de la Isla de Margarita. Acercarse ahora a la ínsula es tambien inclinarse a las costas de los variados sabores en las propuestas culinarias de la mesa local. Y es precisamente Pampatar, la zona que mas ofrenda aporta al yantar creativo, popular o internacional. Para muchos Pampatar se viene convirtiendo en una zona bucólica y pintoresca que abraza propuestas tradicionales como las ventas ambulantes de empanadas hasta la arraigada oferta de pescados fritos y hervidos a orillas de sus playas. Escuelas de cocina y la gastronomía creativa; la contemporánea vitrina de la cocina mediterránea y los espacios vanguardistas lounge bar. En Pampatar ahora todo cabe, todo es cool. Estas transformaciones que han dado un vuelco total al mercado inmobiliario local y que inciden en el nuevo crecimiento económico que se empina sobre este centro gastronómico en ciernes y que cambiará completamente la dinámica de este centro histórico y sus habitantes.
Ya comenzamos a ver detalles de estos cambios. Transformaciones que deben ser atendidas de inmediato por las autoridades municipales para evitar sufrir lo que en otras ciudades del país se ha convertido en un absoluto desastre, como el ejemplo de El Hatillo en la región capital. Tenemos espacio y tiempo para ordenar este crecimiento que tendrá una referencia gastronómica indudable en nuestra Isla como destino turístico.
Y como uno de esos pensados y diseñados exponentes de la nueva oferta gastronómica en Pampatar deseamos resaltar el Restaurant Catabar. Un pensado espacio para el disfrute de cada plato y cada copa. Ambiente que protege al comensal y habilita el calor humano para el aprecio de los caldos vinícolas y la degustación en mesa de las creativas propuestas que reposan en su carta.
La remodelación exacta de esta casa recibe de brazos abiertos con calidez y sencillez. El juego sobrio de los materiales y la utilización discreta de sus colores. Sentarse en Catabar es estar en un espacio para el solaz y tambien para el disfrute. Una curiosa mixtura de hedonismo y humildad. En Catabar tambien reside la amabilidad de las mesas y el sosiego de sus sillas. El remanso que preside el local se abre con la serenidad de su atención. Justa, exacta y sin presiones. Y es quizás una de las cosas mas difíciles de conseguir en un servicio de restauranteria: un servicio que sea útil y que este a la medida, sin sobresaltos ni exageraciones. Con todo esto ya Catabar tiene la mitad del camino ganado.
Y hay más. En la arquitectura de la mesa descansan dos elementos fundamentales para el disfrute y la degustación. Los platos y las copas que reciben la maravilla que sale de la cocina y abren amablemente el paladar para la degustación. Y es que en Catabar se luce la sobriedad desde la misma carta. Para sus entradas y para sus principales, la mesura y la exactitud corren libremente. Su cocina luce honesta, creativa y en proceso de búsqueda. Investiga, se fusiona y crece. Su guía, Carlos Guerra, lo vemos en sala, en el lounge y en cocina. Lo que garantiza que esta dedicado a convertir, junto a Armando Bolaños y Carlos Alberto Pingarron (Charly) a Catabar no solo en el lugar de encuentro para ver y dejarse ver sino tambien un sitio ideal donde se preserva la cocina y se cuida la bodega de vinos. De lo que se trata es de crear y corregir. No solo de innovar sino principalmente crecer que es como se consigue la permanencia y si los comensales lo aceptamos tendrá la trascendencia. Porque sus platos son exactos en su correspondencia en carta. Sus sabores creativos, agresivos y si me lo permiten correctos. Ajustados en mucho a las tendencias ligeras de estos tiempos. Muy lights, para muchos. Ajustados a la sobriedad de los comensales que cuidan sus líneas y sus formas. Pensamos que la gastronomía no solo debe ser honesta sino abundante, como los comensales que solemos abrazarnos en la amabilidad de sus espacios y en la satisfacción que da el buen comer.
Recordamos un ceviche cuya leche de tigre se basa en sumo de parchita. Deseamos volver a probar el “surf and turf de lomito argentino y cangrejo”. Sugerimos todos sus postres y disfrutar al final la sobremesa en un patio lounge sorprendente y curioso.
Catabar Seafood & Grill. Calle Joaquin Maneiro.
Pampatar. Isla de Margarita
Articulo publicado en la revista
PALADARES ARTE GASTRONOMICO. Edicion No. 07

viernes, agosto 31, 2007

LA ISLA Y EL JARDIN DE ESCULTURAS QUE SE AVECINA (II)

Como resultado del 1er. Simposio Internacional de Escultura de la Isla de Margarita 2.007 (SIEIM 2007) tendremos un inusitado Parque de Esculturas que esta ubicado en los bandejones centrales de la isla de la Av. Luisa Cáceres de Arismendi en el sector que va desde Pampatar hasta el Sector Matasiete (y viceversa) en el Estado Nueva Esparta. En este simposio han confluido diversas propuestas y tendencias de la escultura nacional e internacional, trayendo los creadores sus apreciaciones e ideas en proyectos escultóricos que representen en estas piezas las características esenciales de sus propuestas. Y es que un simposio pretende intercambiar ligera y cordialmente pareceres acerca de un tema; debatiendo, compartiendo y discutiendo formatos, técnicas, materiales, colores, acabados y dimensiones. La escultura no solo como objeto de arte contemplativo, encerrado y enmarcado sino trascendiendo a la escala de la ciudad, del paisaje, tomando espacios que a veces le han sido ajenos, aun cuando precisamente la escultura sea campo en expansión, sea parque, sea paisaje y sea memoria colectiva.
De allí que el gran compromiso de la intervención urbana para la exposición abierta y dinámica de las 22 piezas que se han proyectado en este SIEIM 2007 no sea la colocación de las obras y su posterior olvido y degradación. He allí uno de los mayores compromisos. Estas piezas representan tambien una seña exacta de lo que somos y pensamos en este momento. Una particular impronta de lo que deseamos y de cómo entendemos este mundo de hoy. Una intervención urbana con piezas escultóricas de gran tamaño, ajustadas en la mayoría de los casos a la escala urbana de su entorno, la intermediación de lo exhibido y su paisaje, la imbricación del arte en la búsqueda de la reconstrucción de las conexiones urbanas perdidas y el tejido inter-urbano interrumpido con el paso de la avenida hacen mucho mas atractiva y responsable la actitud de diseño y decisión de implantación de las esculturas en esta arteria vial. La temática, los materiales, las dimensiones, los acabados y los colores, el viento, el sol, la altura y sus compañeros de viaje. Son muchos los factores que inciden en su ubicación. Para buscar lo mas cercano posible en la museografia vial que nos ayude a acertar en la ubicación mas adecuada de las obras. Riesgo y criterios, pero por encima de todo el sentido lúdico de la aceptación de los habitantes y que nos reconforta a saber por las primeras impresiones.
A ello agregaremos el paisajismo de la isla central que por impersonal y poco alcanzable debe permitir el disfrute de todas y cada una de las piezas sin enfrentar la naturaleza, sin agredirla. Del mismo modo que el mobiliario urbano, las caminerías, el estacionamiento y el paso peatonal posibles puedan brindar al usuario y al peatón, al habitante y al turista la hermosa posibilidad de tocar lo que es suyo, lo que el arte urbano le agrega y lo que cada artista quiso decirle con su pieza.
Ya la intervención del paisaje, la alteración afortunada del horizonte y del no-lugar como lo es el lleno de la avenida, la isla como tal, es tambien hurgar con acierto en el desprevenido y acostumbrado usuario de la vía. Incluso en la del apresurado peatón que intenta cruzar la avenida con arrojo y no poca suerte para conectar transversalmente los pueblos y caseríos que fueron desarmados con el paso de esta autopista si verificamos las altas velocidades que se desarrollan en ella.
En todo esto juega un factor importante la conexión que logre la población residente del entorno inmediato con el parque. Un parque que al ser pensado como proyecto amigable tambien entregará a estos habitantes un nuevo espacio con el valor artístico y turístico que lo presupuesta, al mismo tiempo significa una dinamización económica y cultural, un inusual intercambio social y hasta una fuente alterna de actividades comerciales de gran importancia en zonas de cierta depresión. De allí se activa la cultura popular que comienza a darles nombres curiosos a estas obras (La Grua, le llaman a una), sobrenombres simpáticos a los artistas y hasta escuchamos decir a un lugareño de tener ahora “una casa que vale millones porque la tengo frente a un museo, mijo”. Esta es la esencia que no puede perder este importante museo vial Parque de Esculturas 1er. Simposio Internacional de Esculturas Isla de Margarita 2.007. Y es el compromiso que entendemos todos quienes trabajamos en este proyecto aprendiendo entre otras cosas que en la ciudad, como en la vida, que una y la misma cosa son, el arte tiene el rol de reconstruir el paisaje inmediato de sus habitantes. Ojala lo logremos…

miércoles, agosto 15, 2007

EL HABITANTE, LA CIUDAD Y EL JARDIN QUE SE AVECINA (I)

“En otro lugar no pongas tus esperanzas:
no hay barco para ti, no hay camino.
Al perder tu vida aquí, en este rinconcito,
en toda la tierra la has destruido”.
Constantino Kavafis

Para los arquitectos modernistas integrar el arte a la arquitectura fue una de las líneas de diseño más importantes. Para otros, la relación intrínseca de la ciudad con el arte es parte de la sensibilización y humanización que debe aportar el tejido urbano al habitante. Una ciudad que vive de espaldas al ciudadano, al peatón, al habitante es una ciudad sin arraigo, sin pertenencias, sin apego. Una ciudad sin silencios, sin alegrías y sin paisaje. La Isla de Margarita y las ciudades que la componen ha ido creciendo a fuerza de impulsos espasmódicos que son el resultado de las explosiones económicas que se viven en el resto del país. Quienes aquí vivimos sufrimos por estos días los embates del boom constructivo regional.
Pero para querer una ciudad hay que caminarla, transitarla, introducirse en sus arterias, sufrirla y disfrutarla. Muchos dicen, Ungaretti lo decía, la ciudad es lo que su pueblo es. Pero entonces nuestra isla se nos niega al paso, al descampado al rito de recorrerla. Una ciudad arisca y esquiva para tomarla y conquistarla. Ardua al paso del verano incesante, el calor eterno de sus caldos. Y los creadores de la ciudad, urbanistas escasos o políticos malvenidos en urbanistas (cuando deciden) crean calles, corredores viales, avenidas y autopistas sin reparar en el tejido que la ciudad, el respiro de sus habitantes, el ritmo, el vacío. Vivimos en una ciudad que se le niega al peatón.
Sufrimos de una ciudad que en tramos esta desconectada entre si. Pensada para el automóvil y cada vez mas alejada del habitante. Una ciudad que extravía el contacto con el peatón, desencuentra el hombre con su paisaje, a no ser el contacto con el mar a modo de recreación y de disfrute del ocio, pero no del paisaje ni de su posibilidad de identificación intima. El peatón insular le es imposible caminar por su ciudad, le han sido negados los espacios para ello. No hemos sido amables en darle al peatón zonas de sombra para su disfrute, ni un mobiliario urbano que le pertenezca; un banco para el descanso oportuno, una sombra, una cesta para el desperdicio. Apenas unas paradas para el transporte público le han sido regaladas. El peatón margariteño no puede llegar a sus centros comerciales sin antes arriesgar su vida en ese pasaje lúdico ante al automóvil de las avenidas de alta velocidad que les rodean. ¿Por dónde camina el margariteño? ¿Cuáles los boulevares? ¿Dónde las caminerías? ¿Dónde las pérgolas, las protecciones, el pedazo de techo para guarecernos del inclemente sol?
Y por ello es importante que los gobernantes de turno, tomen la debida reflexión para entender que la ciudad hay que pensarla, planificarla, ayudar a construirla. Al habitante hay que recrearlo, oxigenarlo. En la ciudad hay que respetar los tiempos del habitante que es su vida, hay que proveerle de todos sus servicios. Ni siquiera podemos considerar que el habitante pueda tener sentido de pertenencia si entrado el Siglo XXI aun permanezca ausente el suministro confiable y permanente del agua potable, por ejemplo. Tan inexcusable como carecer de los restantes servicios e infraestructura que sostienen el funcionamiento de las ciudades contemporáneas.
Y con el arte también hemos sido mezquinos. No solo es la selección y colocación del arte embelleciendo la trama urbana. La Perla de Soto, felizmente restaurada solo puede ser disfrutada desde los veloces autos que le circundan. Los Arcos interrumpidos del maestro Cruz Diez, apenas insinúa una caminería para atravesarlos. Igual con Mateo Manaure o el terror que se enterró en el concreto que inmovilizo La Ronda de Narváez a un costado de la Plaza Bolívar de Porlamar.
En lo que respecta a nuestra ciudad, nos resulta muy difícil lograr el éxito en esta integración de las Artes y la Ciudad, si todas estas intervenciones no van acompañadas de proyectos profundos y consolidados dentro de un Plan Maestro para convertir definitivamente a la Ciudad en un lugar más vivo para vivir, antes que humano para sobrevivir... Vida, ciudad, arte y habitante integrados en una excelente oportunidad que será el museo vial Jardín de Esculturas del 1er. Simposium Internacional de Esculturas Margarita 2.007 que se esta levantando en la Avenida Luisa Cáceres de Arismendi.