ESTEVEZ EN EL LANGAR DE SUMITO

ESTEVEZ EN EL LANGAR DE SUMITO
ESTEVEZ EN EL LANGAR DE SUMITO (Foto de Tanya Millán)

domingo, mayo 01, 2011

Arepera Buenos Aires: UN OASIS PARA EL PALADAR VENEZOLANO EN EL CONO SUR

A modo de curiosa gastronauta, ahora radicada en Buenos Aires, nuestra amiga periodista, melomana y bon vivant Milena Wetto, descubre estos sabores venezolanos en un espacio bonaerense que abraza y propone nuestra emblematica arepa como aporte a la enorme oferta gastronomica de esa cosmopolita y exigente ciudad. Como una exploracion nos atrevemos a obsequiarle esta nota de afortunada corresponsal gastronauta


Por: Milena Wetto

Para cualquier venezolano exiliado, encontrar un restaurant o cualquier comercio que le acerque poco o mucho a su terruño, es sentirse como el viajante del desierto al encontrar un oasis. A pesar del poco tiempo de mi destierro, ya empiezo a extrañar algunos sabores emblemáticos de mi país, como el plátano frito y la inmensa variedad de quesos frescos típicamente venezolanos. Por supuesto que la arepa entra también en este lote de añoranzas, aunque todos los que hemos salido de Maiquetía sin fecha concreta de retorno, seguro hemos sacrificado un kilo o dos de ropa y zapatos para sustituirlos por el equivalente en Harina Pan y darnos una que otra vez el gusto –y el lujo- de hacernos una arepa cuando la nostalgia apremia.
Aunque Argentina no aparezca entre los primeros países con inmigración venezolana –“por ahora” no llegamos a mil-, creo que nos hemos beneficiado por el hecho de que nuestros hermanos colombianos, que sí son más, también tengan a la arepa entre sus platos tradicionales, y es quizás esta la razón por la que existe, en el corazón de Buenos Aires, un oasis para los melancólicos areperos. Se trata de la Arepera Buenos Aires, situada en la calle Estado de Israel, en el barrio de Almagro. Allá fui con mi colega y amigo venezolano Daniel Duque, a matar el antojo.

La sorpresa comenzó en el mismo momento de encontrarme de frente con la fachada. Tal vez porque me esperaba algo apenas un poco más formal que un puesto de Calle El Hambre, el hallazgo de un local formal, con un logotipo bien diseñado y tenuemente iluminado en su interior, me dio buen feeling.

De allí en adelante, nada de lo que sucedió dejó de sorprenderme gratamente. El local está decorado con sencillez y una pulcritud asombrosa; sillas de madera pintada de rojo y mecatillo tejido, pisos de cemento pulido y un patio interior en donde, con buen clima, puede comerse al aire libre. Sobre las paredes cuelgan pequeños cuadros con logos antiguos de Coca Cola y Polar; tal vez podrían mejorar esta parte y llenar el lugar con alegóricas imágenes.

El lugar abre de martes a domingo, pero curiosamente, no para el desayuno –acá prefieren arrancar el día con comidas dulces, muy a lo europeo-, sino desde las 5 de la tarde y hasta la media noche. Un horario, si se quiere, extraño para los venezolanos, que somos capaces de matar por una arepa en el desayuno, o en esas madrugadas post alcohólicas y rumberas. Pero, seamos honestos, el bien llamado pan de los venezolanos, nos place comerlo a cualquier hora, y ante la opción de no comer arepas “at all” en Buenos Aires, o tenerlas disponibles para la cena, esta última opción cae de perlas.

El menú, en hoja doble carta plastificado, muestra un slogan que invita también al argentino a acercarse: “Comida venezolana con un toque argentino”, por lo que, además de la emblemática Reina Pepiada, las típicas Pelúa y Catira, Dominó o Perico, se pueden encontrar arepas rellenas con carne de hamburguesa o suprema de pollo a la plancha. Una que me llamó particularmente la atención, fue la arepa rellena de queso blanco, aguacate y plátano frito.

Las entradas –en argentino- o pasapalos –en venezolano- incluyen bolitas de harina de maíz y queso, palitos de yuca frita y los imperdibles Tequeños, que como buenos imperdibles, no pude ignorarlos y me llevé una excelente impresión al paladar, superada solo por algunas pocas propuestas en mi propio país, dato que adquiere aún mayor relevancia si tomamos en cuenta que en ningún lugar de la geografía argentina encontraremos jamás queso blanco llanero, Telita, Palmizulia, Palmita, Guayanés, queso de mano, ni nada que se le parezca. De hecho, el queso utilizado en las preparaciones de la Arepera Buenos Aires, es un queso artesanal tipo Feta que, según nos contó el cocinero, se encuentra por los predios de la comunidad armenia de la ciudad.
Una jarra de papelón con limón –honestamente, no muy bueno- refrescó nuestro paladar luego de degustar el platillo más delicioso del mundo: la AREPA.

Como colofón a este dechado de sorpresas, los dueños del lugar no son venezolanos, sino un par de argentinos que vivieron algún tiempo en Caracas y como casi todo el mundo, se enamoraron de este manjar y decidieron traerlo hasta su casa. “Fair enough” diría yo, si tomamos en cuenta la cantidad de empanadas y parrillas argentinas que se comen a diario en Venezuela.

Arepera Buenos Aires: Estado de Israel 4316. Almagro, Buenos Aires. Teléfono: (5411) 6463-1229. Sólo efectivo.

2 comentarios:

Laura dijo...

Hace unos días me enteré de la esxistencia de este lugar y me puso muy contenta. Soy argentina pero fui un par de veces a la Isla Margarita y allí me enamoré de las arepas. Siempre que alguien viaja a Venezuela o a Colombia, les pido que me traigan harina pan para podre hacerlas en casa.
Las arepas me traen gratos recuerdos de la isla y de los buenos momentos que pasé allí.
Habiendo leído el comentario de una venezolana, no puedo dejar de visitar la Arepera en Baires.
Saludos cordiales a los hermanso venezolanos, y muy especialmente a los margariteños/as.

BRICATUR dijo...

Hola amigo, somos Ennio (@neoven07)y Geraldine (@geraldincitacl), estamos viviendo en Argentina en Mar del Plata, mañana nos vamos unos dias a Baires, te mandaremos saludos cuando estemos en este lugar!! jeje Saludos a mi querida Isla.